Se complicó más ayer Roberto Lavagna tras la presentación de la propuesta a acreedores para que la Argentina renegocie la deuda y salga del default. A los rechazos de inversores extranjeros se sumaron la principal agrupación de ahorristas argentinos y las AFJP. El ministro de Economía calificó de "inútiles" a los ejecutivos que administran la jubilación privada por no proteger el dinero de los afiliados. Sorprendente reacción, no sólo por el tono sino porque 24 horas antes, en su presentación, Lavagna propuso que hasta 2018 las AFJP estén obligadas a comprar títulos públicos con 50% de lo que reciben de los afiliados. Una nueva injerencia estatal en el sistema privado básicamente para poder pagar el festival de BODEN que se llanzó en la gestión Duhalde. A tal punto llegó la reacción negativa que el secretario de Finanzas salió a corregir los errores que tenía la propuesta: aclaró que la quita de 75% no se aplicará a los títulos denominados Par que se pagarán recién dentro de 30 años y con tasa de interés baja. Más realista, confesó que "no está claro cuándo se podrá llegar a un acuerdo con los acreedores". Lo que está claro es que la oferta a acreedores tendrá varias modificaciones, por más que Roberto Lavagna haya aseverado que es "innegociable". De hecho, el presidente Kirchner ya convalida cambios. Sólo en lo financiero, el apoyo a Lavagna provino de las agrupaciones de bancos locales (ADEBA, ABA, ABAPRA) más por compromiso, como ya lo hicieron en anteriores planes económicos fracasados.
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