"Numancia" vence tabú del teatro en verso
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La atractiva
puesta de
Daniel Suárez
Marzal y la
vigencia del
argumento de
la obra de
Cervantes
logran
desmentir, por
una vez, la
fama de
«espanta
público» que
arrastra el
teatro del
Siglo de Oro
español.
Daniel Suárez Marzal es un gran entusiasta del teatro clásico español cuya esencia profundizó durante su prolongada estadía en España, donde dirigió el Instituto del Teatro de Sevilla. Si bien sus intereses artísticos son mucho más amplios y siguen abarcando los más variados autores -como lo demuestra su reconocida trayectoria en teatro y ópera- Suárez Marzal se ha empeñado en difundir el teatro en verso español por considerarlo un valioso patrimonio cultural del que deberían apropiarse todos los argentinos.
«Numancia» no es una obra de grandes méritos, ni está a la altura de las de Lope de Vega o Calderón, pero su argumento, basado en un hecho histórico (ocurrido en el año 133 A.C.), resulta muy potente y de extrema actualidad. Sitiado por el hambre, y sin esperanza de ayuda militar alguna, el pueblo de Numancia se niega a capitular ante las denigrantes condiciones que le exige el poderoso ejército romano. Antes que terminar como esclavos los celtíberos deciden incendiar su ciudad y suicidarse en masa. La voracidad del invasor, su escalofriante soberbia, encuentran sobradas analogías en la actual política internacional. Por eso al director le bastó con seguir fielmente el texto original para transmitir su alegato.




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