Obama presiona al Congreso: "Si no se aprueba el plan de estímulo la crisis será una catástrofe"

Economía

Un retraso en la aprobación del plan de estímulo económico que debate el Senado de EE.UU. "convertiría la crisis en una catástrofe", advirtió el presidente Barack Obama.

Obama hizo esta advertencia en una alocución, junto con el secretario del Tesoro, Tim Geithner, sobre las medidas para imponer límites a los salarios de los ejecutivos cuyas empresas reciban dinero del plan de rescate financiero en vigor desde octubre pasado.

"Un retraso en la hora de tomar medidas, y tomarlas ya, convertirá la crisis en una catástrofe y garantizará una recesión más larga, una recuperación menos sólida y un futuro más incierto", advirtió el presidente estadounidense.

El plan de estímulo no es "meramente una prescripción para un gasto a corto plazo, es una estrategia para el crecimiento a largo plazo en áreas como la energía renovable, la salud y la educación", sostuvo.

"Insto al Congreso a actuar sin retraso", declaró Obama, cuando el Senado debate la medida, que ya recibió el visto bueno de la Cámara de Representantes la semana pasada.

La oposición republicana ha criticado duramente el plan, que considera que contiene muchas partidas que equivalen a un despilfarro y no servirán para estimular la economía.

Los republicanos proponen mayores recortes de impuestos y destinar partidas más concretas a apoyar sectores como el inmobiliario, donde se originó la crisis actual.

Tal y como está, el plan, que en la versión de la Cámara está dotado con 819.000 millones de dólares y en la del Senado con 900.000 millones, destina cerca de 275.000 millones de dólares a recortes de impuestos y cerca de medio billón a proyectos de infraestructura, energía o educación.

Acerca de los recortes a los salarios de los ejecutivos, Obama indicó: "todos debemos responsabilizarnos ante la crisis", incluidos los altos cargos en las empresas financieras "que han ido de pedigüeños al pueblo estadounidense cuando tenían problemas, al tiempo que se pagaban sus habituales bonificaciones generosas".

"No solamente es de mal gusto, es una mala estrategia y no la toleraré durante mi Presidencia", agregó.

Como parte de sus medidas, los ejecutivos de empresas que reciban asistencia extraordinaria del Estado verán sus bonificaciones recortadas a un máximo de medio millón de dólares.

Si reciben una compensación adicional, podrá ser en forma de acciones de la empresa que no puedan liquidarse hasta que las compañías hayan devuelto la asistencia recibida del Estado.

Además, las compañías que reciban ayuda federal deberán dar a conocer todos los beneficios que se concedan a sus ejecutivos y justificarlos, y eliminar las fuertes compensaciones a directivos que abandonen la empresa.

Por su parte, Geithner indicó que la crisis se ha debido en buena parte a "la pérdida de confianza en el sistema".

Los límites a las compensaciones de los ejecutivos servirán para "fortalecer la confianza en el sistema financiero", agregó el secretario del Tesoro, aunque advirtió también de que recuperarla "no será fácil y llevará tiempo".

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