Obama promulgó su plan estímulo y aseguró que "es el principio del fin" de la crisis
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El presidente de EEUU, Barack Obama, firma la promulgación de la ley de asistencia económica. Lo acompaña el vicepresidente John Biden.
Además, 111.000 millones se dedicarán a inversiones en infraestructuras, 81.000 millones a prestaciones sociales, 59.000 millones serán invertidos en sanidad, 53.000 millones se dedicarán a educación y otros 43.000 millones a nuevas energías.
Obama presentó el programa como el "producto de amplias consultas" entre numerosos sectores de la economía y política del país, entre los que incluyó a los republicanos, a pesar de que sólo tres de ellos apoyaron el paquete en el Congreso.
El plan de estímulo fue aprobado a finales de la semana pasada por 246 votos a favor y 183 en contra en la Cámara de Representantes, y 60 a favor y 38 en contra en el Senado. "Es algo raro en Washinton que gente con tan diversos y diferentes puntos de vista se una y apoye la misma ley. Y en nombre de nuestro país, quiero darles las gracias a todos por ello".
Al presentar los diferentes aspectos de la ley, Obama habló en términos históricos. Así, aseguró que el gasto que incluye en educación es el "mayor de la historia", el de infraestructuras "el mayor desde que Eisenhower construyó el sistema de (carreteras) interestatales", y el de sanidad supone haber hecho en 30 días de gobierno "más que en toda una década".
Una de las grandes novedades del plan es que Obama pretende que la utilización de tal cantidad de dinero público sea transparente. Por ello, aseguró, todos los ciudadanos podrán seguir los gastos que se hagan a través de la web "www.recovery.gov".
El plan de estímulo constituye una de las patas del taburete en que Obama espera cimentar la recuperación económica de Estados Unidos, que se encuentra en recesión oficialmente desde diciembre de 2007, y que desde entonces perdió 3,6 millones de trabajos, lo que situó la tasa de desempleo en el 7,6 por ciento.
El segundo pilar de la recuperación debe ser el plan de rescate de las entidades financieras para reactivar el crédito, que podría alcanzar el billón de dólares de inversión privada y pública. Los primeros esbozos del plan, presentados la pasada semana por el nuevo secretario del Tesoro, Timothy Geithner, no fueron bien acogidos por Wall Street.
El tercer pilar consistirá en un programa de ayuda para frenar la catarata de impagos y desahucios en el mercado inmobiliario. El gobierno aún no dio detalles, pero prometió hacerlo este miércoles.
"Nada de esto será fácil", reiteró el presidente. "La carretera hacia la recuperación no será recta. Haremos progresos y habrá algunos patinazos en el camino. Requerirá coraje y disciplina. Requerirá un nuevo sentimiento de responsabilidad que estuvo ausente desde Wall Street hasta Washington", agregó.




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