La Argentina y Chile cerraron ayer acuerdos para construir tres pasos fronterizos que demandarán inversiones por más de 3.000 millones de dólares, gran parte de los cuales será aportada por China. Los tratados fueron firmados por los presidentes Néstor Kirchner y Ricardo Lagos, en la primera gira oficial que el argentino hace a Santiago de Chile, y que tuvo a la cuestión del gas como el principal núcleo de discusión (ver nota aparte).
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Fuera de este tema, el cierre de los acuerdos para comenzar las obras de infraestructura para la integración física entre los dos países resultó el principal capítulo que definieron los dos jefes de Estado.
Como mecanismo de buena voluntad, Kirchner llevó a Santiago dos buenas noticias que facilitaron la gira que culminará esta mañana: la extradición del pedófilo nazi Paul Schaefer y la confirmación de que en mayo la Argentina votará a favor del ministro de Interior chileno, José Miguel Insulza, como futuro titular de la Organización de Estados Americanos (OEA). Las tres obras que comenzarán a construirse entre la Argentina y Chile son los pasos de Aguas Negras, que integrarán los dos países vía San Juan y la Cuarta Región; el Corredor Bioceánico Río Turbio-Puerto Natales y el nuevo paso Mendoza-Santiago de Chile. De los tres proyectos, por lejos el más importante es el de Aguas Negras, que demandará una inversión de 2.000 millones de dólares y que busca unir la cuenca pampeana argentina con el puerto chileno de Coquimbo, vía San Juan. En realidad, no se trata de una obra que harán unilateralmente los dos países, sino que es un proyecto impulsado por el gobierno chino y que se cerró en la gira de noviembre del premier Hu Jintao por los dos países. El dinero lo aportará en su totalidad el Estado chino; y, según datos del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino de Rafael Bielsa, ya hay disponibles unos 250 millones de dólares para comenzar las obras.
Para China se trata de garantizar una salida para sus importaciones de commodities (sobre todo soja) desde la región pampeana al Asia, vía el Pacífico, lo que reducirá sustancialmente el costo de los fletes. Además habría, según promesas del gobierno chino, fondos extra para reformar y modernizar el puerto de aguas profundas de Coquimbo, un lugar que hoy está ocupado sólo a 20% y que concentraría la mayor parte del comercio entre la Argentina y Chile, y China.
Los otros dos proyectos, el de Mendoza (ferroviario) y el Corredor Bioceánico (vial), demandarán una inversión de 600 y 400 millones de dólares respectivamente, dinero que será aportado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como parte de un plan de infraestructura general que tiene a Brasil como principal destinatario de los fondos. Sobre el caso Schaefer, Lagos agradeció ayer al gobierno argentino por la decisión de expulsar del país al represor de origen alemán, quien se encontraba prófugo de la Justicia chilena. La noticia que, en realidad, alegró al gobierno del país vecino, es que el nazi alemán haya llegado a Santiago antes de la visita de Kirchner, evitándole al presidente chileno dar explicaciones incómodas delante del argentino. Sobre todo es un mensaje hacia algunos críticos que Lagos tiene dentro del mismo partido socialista.
Por otro lado, el país trasandino esperaba que públicamente la Argentina apoyara a José Miguel Insulza en su intento por comandar la OEA desde mayo. Kirchner elige así avalar al ministro de Interior de Lagos (antes había sido canciller de Eduardo Frei) en contra del ministro de Relaciones Exteriores mexicano, Luis Ernesto Derbez, y el salvadoreño Francisco Flores. Es posible que en esta elección Kirchner juegue a ganador, ya que Insulza se garantizó en los últimos días el voto de cinco países caribeños, que por su número siempre vuelcan la opción de un lado a otro.
El país trasandino es para la Argentina su mejor socio comercial, si se tienen en cuenta los niveles de exportaciones menos las importaciones. Las primeras llegaron el año pasado a u$s 3.857 millones, mientras que las segundas sumaron u$s 404 millones.
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