7 de noviembre 2006 - 00:00

¿Obras sociales con fondos retenidos?

La situación económica de las obras sociales parece haberse agravado y, según sostienen, es culpa de los traspasos indiscriminados de afiliados, principalmente los de altos salarios.

Este éxodo se lo denomina descreme del sistema, porque argumentan los sindicatos que pierden lo más atractivo, desde el punto de vista económico: los afiliados jóvenes y de mayores sueldos.

La migración de beneficiarios ya suma este año 218.000, y casi medio millón desde 1998, lo cual ha provocado que las instituciones que han perdido afiliados, sobre todo de la población de mayor poder adquisitivo, vean comprometido su equilibrio económico-financiero.

Pero, además, habría, según señalan varias obras sociales, otro factor que está complicando la situación económica del sector, y es que el gobierno estaría reteniendo parte de la recaudación que debería derivar hacia estas entidades.

La recaudación de estas entidades está a cargo de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

La AFIP deriva aproximadamente 18% del total de la recaudación de la seguridad social (casi un monto similar al que reciben las AFJP) a las obras sociales.

Claro que es algo que todos ocultan que el padrón de afiliados está totalmente desactualizado y, lo peor, sobreestimado. Basta con explicar que cada obra social, o sea, cada gremio, cobra por el número de beneficiarios que declara. La depuración del padrón de afiliados es una asignatura pendiente desde los 90 y parece no haber interés en encararla.

Con relación al régimen de traspasos, que está actualmente en debate en el seno de la Superintendencia de Servicios de Salud, que comanda Héctor Capaccioli, un relevamiento realizado por el organismo de fiscalización arrojó que alrededor de 15% a 30% de los traspasos recibidos por las 30 obras sociales más ganadoras se concentran en los sueldos mayores de $ 1.500.

El balance de traspasos de los últimos cuatro años da cuenta de que las principales, como Mercantiles, Construcción, Sanidad, Metalúrgica y Bancaria, de donde provienen los denominados «gordos» de la CGT, son las que presentan las mayores pérdidas de afiliados. Estas registran traspasos netos negativos equivalentes a 30% del padrón de sus beneficiarios.

A pesar de ello, aún mantienen una interesante masa de afiliados -por ejemplo, los Mercantiles tienen 1,3 millón-, lo que les permite resistir el temporal.

Pero esta situación también afecta las pequeñas, que en algunos casos prácticamente han visto diezmado su padrón de beneficiarios. Este grupo no sólo se ve afectado por los traspasos, sino también por la retención de la recaudación, lo que hace inviable mantenerlas operativas.

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