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26 de noviembre 2003 - 00:00

OCDE: Chile tiene el crecimiento más alto de la región

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Según el informe semestral "Perspectivas Económicas" de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) difundido hoy en París, en 2002 Chile era el sexto país de América Latina, tanto en términos del Producto Interior Bruto (PIB) como de población (15 millones de habitantes).

Además, posee una de las economías más abiertas de América latina con una relación de comercio internacional a PIB por encima del 50 por ciento, y es el país con la proporción más grande de inversión extranjera directa a PIB en la década de los noventa.

El apartado sobre Chile del informe fue el tema de un seminario celebrado hoy en Santiago, que fue inaugurado por el presidente Ricardo Lagos y contó con la presencia, entre otros expertos, del jefe del Departamento de Economía de la OCDE, Val Koromzay.

De acuerdo con el estudio, la progresión económica de Chile se acelera a favor de una demanda interna vigorosa y de una alza de las exportaciones, en el contexto de los acuerdos de libre comercio logrados con EEUU, la Unión Europea y Corea del Sur.

Según la OCDE, pese a estar situado en una región turbulenta, Chile ha emergido como una economía particularmente eficiente, con políticas fiscales y monetarias responsables, un sistema financiero relativamente bien desarrollado e instituciones modernas.

También se ha convertido en una referencia regional para las reformas estructurales, pues fue uno de los primeros países en implementar una liberalización de largo alcance de su comercio internacional y sus mercados.

Chile también fue precursor en la privatización de los sistemas de pensiones, salud y educación, medidas que posteriormente ha adoptado la mayoría de los países de la región, destaca el texto.

Sin embargo, los participantes en el seminario advirtieron que Chile todavía enfrenta el desafío de encontrar un camino de desarrollo sostenido y equitativo.

Los expertos coincidieron en que pese que tiene una de las economías más fuertes de la región, Chile también tiene una de las distribuciones del ingreso más desiguales entre los países emergentes.

"Esta desigualdad ha contribuido a la persistente segmentación social, al lento crecimiento de la clase media y a la lenta creación de la industria", señaló Joaquim Oliveira Martins, analista de la OCDE.

En opinión de los expertos, la actividad económica chilena está muy concentrada geográficamente y Santiago, la capital, representa más del 50 por ciento del PIB.

"El resultado es una economía dual, con una capital moderna y dinámica, mientras las regiones son pobres y relativamente subdesarrolladas", precisó Martins.

Para el economista, el mercado laboral en Chile está altamente segmentado, con una alta proporción de trabajos inseguros e informales, debido principalmente a las rigideces existentes en la legislación actual.

Otra área de preocupación en Chile es el bajo grado de diversificación de la economía, que continúa dependiendo mucho de los recursos naturales.

Pese a estos problemas, para Val Koromzay Chile continúa destacando entre los países de la región por su "disciplina fiscal admirable", aunque advirtió que las autoridades deben permanecer siempre muy atentos a los cambios externos.

El 2000 el Gobierno de Chile introdujo la llamada regla de superávit estructural para el gobierno central, que tiene como objetivo mantener un superávit estructural del gobierno central equivalente al 1 por ciento del PIB, en tanto que permite fluctuaciones cíclicas del balance fiscal.
 

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