11 de octubre 2004 - 00:00

Octubre arrancó apuntando abajo

Octubre arrancó apuntando abajo
Cuatro ruedas en baja y apenas la del miércoles al alza dieron como resultado una caída de 1,4% para las blue chips y 3,3% para los papeles tecnológicos. Se podrá armar el argumento que se quiera para ir explicando lo que ocurrió, ya sea la suba del petróleo o la casi brutal caída en la creación de empleo que vimos el viernes. Lo concreto es que desde hace días estamos viendo cómo a pesar de la promesa de la Fed de ir elevando el costo del dinero, los inversores optan por la seguridad de los bonos del Tesoro (la tasa de 10 años retrocedió en la semana a 4,133% anual), las empresas auríferas (el oro cerró el viernes en el máximo de seis meses en u$s 424,5 la onza), metalíferas (el cobre quedó en el máximo de los últimos 15 años) y cualquier cosa que los aísle de los vaivenes de la economía. Esto no quiere decir que los hechos puntuales no sean importantes "per se". Sólo que esta importancia es relativa para quienes invierten en acciones. Tal vez el mejor ejemplo de esto son los últimos números del empleo que claramente se pueden vincular con el mayor derrumbe del dólar frente a la moneda nipona en prácticamente un año, pero que desde el punto de vista del accionista tuvo un contenido mucho más político que "de mercado". Es que si de algo están sirviendo los datos adversos de la macroeconomía es para alimentar el arsenal de los demócratas en contra de la actual administración republicana. En este escenario no debe sorprendernos demasiado que los volúmenes hayan vuelto a retroceder a poco más de 1.200 millones de acciones en el NYSE y 1.600 en el NASDAQ y que la sesión del viernes terminara con el Promedio Industrial perdiendo 0,69%, en 10.055,2 puntos.

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