Ola de protestas por venta de "Bud"

Economía

En medio de una ola de protestas en Estados Unidos por la posibilidad de que uno de sus símbolos nacionales, la cerveza Budweiser, pase a manos de la belgo-brasileña InBev, la fabricante de «Bud», Anheuser Busch, se acercó al mexicano Grupo Modelo para intentar contrarrestar la oferta de u$s 43.600 millones presentada por su competidora. La mitad de las acciones de Modelo, la mayor fabricante de cerveza de México, ya son propiedad de Anheuser-Busch.

También surgió la versión de que los estadounidenses harían una oferta por FEMSA, el mayor fabricante de bebidas de México y el principal franquiciado de las marcas de Coca-Cola para América latina, incluyendo la Argentina.

Según un informe elaborado por Credit Suisse, y que reproduce la agencia «Bloomberg», «FEMSA es el candidato más atractivo que queda sobre la mesa de las consolidaciones a nivel global». Además de su negocio de gaseosas, FEMSA es dueña también de varias marcas de cerveza líderes en su mercado.

  • Oposición

    En tanto Matt Blunt, el propio gobernador del estado de Missouri -del que es originaria Anheuser Busch- se puso al frente de las protestas contra una posible venta de la cervecera. El mandatario dijo que la posible compra por InBev es «profundamente perturbadora. Anheuser-Busch es un gran grupo de Missouri, un gran proveedor de empleos. Me opongo categóricamente a su venta».

    Los fanáticos de la marca crearon un sitio en Internet, SaveBudweiser.com, en el que colgaron un petitorio contra la venta de este «símbolo estadounidense, proveedor de miles de empleos, que distribuye millones de dólares en caridad». Hasta ayer la petición había recogido más de 33.000 firmas.

    «Con vuestra ayuda, podremos enfrentar la invasión extranjera y luchar para salvar este tesoro nacional; lo haremos en Internet, en las calles, en las sedes de los gobiernos de los estados», amenaza la proclama, más propia de posiciones chavistas que de una sociedad que ha hecho de la libertad económica su estilo de vida. ¿O no será tan así? De todos modos, este entusiasmo no deja de provocar cierta envidia: ningún argentino protestó, y tampoco desde el Estado se objetó la venta de Quilmes, el equivalente argentino de «Bud». Esto, por citar sólo un ejemplo de los numerosos íconos de la industria nacional que se «extranjerizaron» sin oposición.
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