Apenas si sirven para la crónica de un día y rellenar los espacios dedicados a lo bursátil en los medios, lo de ayer integró el gran cesto de las ruedas «desechables» en lo que significan para operadores, analistas, e inversores, que procuren obtener un rastro confiable: para seguirlo. En el batido de índices, tanto dio para ver un Shanghai con baja de más de 2% -tónica asiática- como un Dow Jones con movimientos opacos y pesados, tendientes a lo neutro, tras asimilar «minutas» de la Fed que resultan indigestas.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En la región, convivió un Bovespa que repuntó en gran forma, con 2,3%, pero que se disolvió en su fuerza al llegar a Buenos Aires.
Y nuevamente se debe hablar de un «logro», el hecho del Merval saliendo del pozo -con un mínimo de 2.047- y recuperando terreno para pasar a positivo en mínima expresión: 0,6% al cierre. La cifra definitiva fue de 2.074, subiendo tenuemente lo del día previo. Desarrollo que solamente entretuvo por aspirar a la reacción, lejos de poder demostrar una energía compradora de importancia.
Rutinario
La base de negocios constituyó evidencia de la mediocridad de la rueda, al reunir algo más de $ 79 millones de efectivo y descendiendo de cota anterior. Así, la franja para acciones se contrajo a poco más de 8% sobre los totales generales. Papeles de menor calado consiguieron los mejores frutos, con Garovaglio y suba de 13%, retomando Estrada su raid y sumando casi otro 6%, como también Colorín en parecidos términos. Ledesma y Massuh encabezaron bajas, con más de 3%. En diferencias generales, se mostró bastante parejo el panorama y con «32» papeles con aumentos, por «26» que decrecieron.
No mucho más que seguir con incertidumbres, devorando ruedas a la espera de zona más definitoria. Lo individual por encima de lo global de los índices, para ejercitar la «sintonía fina» del inversor. Y la Bolsa, con la lupa.
Dejá tu comentario