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Este comentario que podría sonar optimista, lo es en cuanto hace apenas una semana el mercado tocó el máximo de los últimos 14 meses, y si bien no ha mostrado demasiada fortaleza desde entonces, al menos no vimos ninguna debacle. Claro que también podríamos decir que somos pesimistas. La palabra que mejor define los tiempos por los que pasamos es «iliquidez», incluso mucho mayor a la que se podría esperar para los últimos días del verano. No solo porque ayer apenas se alcanzaron a realizar operaciones con 1.057 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.355 en el electrónico, sino porque luego de transitar la mayor parte de la jornada del lado perdedor, tanto el índice Compuesto del NYSE, como el S&P 500 y el Dow quedaron prácticamente sin cambios. En el caso de las Blue Chips, que se llevaron lo peor del día, esto significó retroceder 0,07% a 9.333,79 puntos (sólo el NASDAQ terminó con una diferencia apreciable, al ganar 0,65 por ciento, sin más argumento que algunas «levantadas de pulgar» al sector tecnológico). Algo curioso y para prestar atención es el repunte del oro, que tras ganar más de u$s 7 cerró en u$s 374,1 la onza, el máximo en casi seis meses y la nueva caída en los bonos del Tesoro que elevó la tasa de 10 años a 4.521% rozando otra vez los máximos del año. Podrían no significar nada, pero con los problemas políticos que enfrenta el presidente Bush, quién sabe... Informate más
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