No se acoplaron bien los indicadores de la víspera, volviendo a mostrar un desfase en lo que naturalmente debe requerirse. El incremento en la nómina ponderada del Merval no recibió el respaldo adecuado, en lo que hace al monto de las órdenes. Y se generó otra rueda a la que habrá que pasar en limpio dentro de una semana donde el movimiento tendió a desvirtuarse en lo que hace al trasfondo, por más que en superficie todo ha seguido siendo de corte favorable. El índice estuvo en un mínimo coincidente con el cierre anterior, picó hasta un máximo de 1.148 puntos y concluyó con 1.140. Esto arrojó algo más de 1 por ciento de aumento, que lució por más al notar que los mercados referentes están muy distantes del momento en Buenos Aires.
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El dato que no cierra es que la suba se logró con otro descenso en la generación de negocios. No más de 44 millones de pesos para acciones, con casi $ 20 millones en certificados compusieron el total efectivo global. Se perforó el piso habitual de esta marcha bursátil, después de haber llegado a pisos anteriores en torno de los $ 50 millones.
Señal de estar recogiendo vales, si bien la oferta permite que la falta de presión en la salida hasta consiga dejar resto para más subas. Pero, no es el dibujo más confiable. Y resulta «el rastro» a seguir.
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