El petróleo retomó impulso después de un pequeño alivio de dos días. Ayer llegó en el mercado de Nueva York a u$s 46,95 por barril, aunque finalizó a 20 centavos menos, lo que igual implicó una suba de 1,5%. Es otro máximo histórico. Se preveía una corrección a la baja después del triunfo de Chávez, que parece asegurar la continuidad del abastecimiento venezolano, quinto productor del mundo. Nuevamente, las petroleras que operan en la Argentina deberán decidir en forma inminente si convalidan esta tendencia e impulsan una suba de las naftas aquí. Aun con retenciones a exportaciones de crudo en 45% que impuso Lavagna, ello no podría evitarse.
Según los analistas, persiste la incertidumbre sobre los problemas fiscales de Yukos. Se especula que los principales dueños de Yukos, que enfrentan una demanda por impuestos de 3.400 millones de dólares, pueden estar preparándose para declarar la quiebra de la compañía petrolera para intentar proteger al menos una parte de sus inversiones.
A pesar de los altos precios alcistas del petróleo, Yukos informó el lunes pérdidas netas por 2.650 millones de dólares en el primer semestre del año, mientras en igual período del año anterior había obtenido 1.350 millones de dólares de ganancias netas.
Los analistas dijeron que la pérdida anunciada podría afectar el estatus legal doméstico de la firma e incluso permitirle ir a liquidación. Yukos tiene plazo hasta fin de mes para pagar la deuda impositiva que le exige el Estado ruso, pero la empresa aseguró que no tiene efectivo y está inhibida para vender activos que le permitan cubrir el pasivo. Ayer, la petrolera perdió una apelación para suspender la orden judicial para cobrar la deuda fiscal.