16 de mayo 2001 - 00:00

Papeleros y gráficos, ¿próximos elegidos?

Los sectores papeleros y gráficos acercaron su propuesta al gobierno para ser los próximos en sumarse a los planes reactivantes lanzados por el ministro de Economía, Domingo Cavallo. Se trata de dos sectores que emplean a 74 mil personas en 8.300 empresas en todo el país y que el año pasado aportaron 8% de la producción manufacturara, unos $ 3.800 millones. Representados por la Unión Industrial Argentina (UIA), se reunieron con la ministra de Trabajo, Patricia Bullrich, a quien le plantearon una reestructuración tributaria similar a la que ya rige para los sectores metalúrgicos, indumentaria, textiles y calzados.

La propuesta incluye: eximir a estos sectores del pago de la Renta Mínima Presunta, de Ingresos Brutos, del impuesto sobre los intereses, sobre la energía, tasas provinciales y municipales, y los gravámenes considerados distorsivos, además de poder descontar los aportes patronales sobre la nómina salarial de pago a cuenta del IVA.

El Comité de la UIA, presidido por José Ignacio de Mendiguren, también sugirió eliminar las restricciones a la importación de recortes de papel como materia prima, la aplicación del IVA a los libros y apoyar los acuerdos empresariales intra-Mercosur, además de autorizar el uso de los créditos fiscales como garantía o cancelación de créditos en el sistema financiero.

Según los datos de la UIA, esto permitirá inversiones en los próximos años por u$s 3.000 millones y la disminución del déficit sectorial en u$s 500 millones anuales.

La UIA presentó una radiografía crítica de estos dos sectores, que atraviesan serios problemas desde la devaluación del real (que alienta las importaciones desde el país vecino), y por la retracción en el consumo interno.

• Justificación

En el caso de los papeleros, la UIA justificó su inclusión dentro de estos programas reactivantes, al señalar que 45% del consumo se abastece con productos importados. «Anualmente se importan productos por $ 810 millones, que al compararse con los $ 160 millones que se exportan, dejan una balanza deficitaria para el sector de $ 650 millones», aseguró la entidad. Para la industria gráfica, el rojo comercial es de $ 198 millones.

Brasil es un fuerte productor y exportador en estos rubros, los que cuentan, además, con un fuerte apoyo del gobierno brasileño, que los abastece con créditos a tasa subsidiada.

A esto se suma que cuando en enero de 1999 el país vecino devaluó su moneda, fueron dos de los sectores más afectados por importaciones brasileñas. La competitividad se agravó aun más en los últimos cuatro meses, en que Brasil depreció otro 30% su moneda. Además,
la cadena de valor sufre las condiciones generales de la economía argentina, que se traducen en un alto costo de financiamiento, una importante carga impositiva y los casi 34 meses de recesión.

Según aseguró la UIA, como consecuencia de la inequidad en el comercio exterior, el sector perdió rentabilidad, lo que llevó al cierre de establecimientos y empresas con serias dificultades económico-financieras. Como consecuencia,
aumentó la capacidad ociosa, que en el sector gráfico llega a 50% y, en el papelero, a 35%; y una consecuente reducción de la mano de obra empleada.

De acuerdo con Federico Poli, asesor del Comité Ejecutivo de la UIA: «Cuando nuestro principal socio devaluó, la Argentina estaba atada al dólar y, encima, se tomaron medidas internas que desmejoraron aun más la competitividad».

Según Poli, la idea de la UIA es que «el gobierno tome medidas en dirección contraria a la creación de impuestos.

Dejá tu comentario

Te puede interesar