A principios de este año parecía que los plazos fijos UVA (que ajustan por inflación más un margen del 1%) iban a captar la atención de cada vez más ahorristas. Sin embargo, con el correr de los meses se fueron desinflando y en julio promediaron $51.281 millones, casi $12 mil millones menos que la media de abril. Es decir, una caída del 18,85% nominal en tres meses.
Y este movimiento negativo se dio pese a que los depósitos en general, tanto a la vista como a plazo, vienen creciendo. De hecho, según el último informe monetario del Banco Central, en el séptimo mes del año los depósitos a plazo completaron un crecimiento mensual de 7,4% a precios corrientes, lo que implicó un aumento de 4,7% a precios constantes. El informe de la autoridad monetaria añade: “Si bien suavizaron su ritmo de expansión con respecto a mayo y junio, dichas tasas de crecimiento aún resultan históricamente elevadas, tanto en términos nominales como reales”.
En marzo, las opciones UVA+1% llegaron a representar un 3,7% del total de los plazos fijos. Si bien era una cifra pequeña, la proporción venía incrementándose y tendía a avanzar debido a la búsqueda de los ahorristas de protegerse de la inflación. Sin embargo, con la cuarentena el incremento de precios comenzó a desacelerarse y, en paralelo, el Central comenzó a ofrecer tasas más atractivas en los plazos fijos tradicionales. Esta combinación esmeriló el volumen de los ajustables por CER al punto que en julio representaron tan solo un 2,3% del total y la tendencia en los primeros días de agosto sigue siendo a la baja.
“Los plazos fijos UVA fueron atractivos en un contexto de aceleración inflacionaria en el que el ahorrista no podía destinar su dinero a comprar dólares, entonces utilizaba esta alternativa que, al menos, no perdía con la inflación. Pero en abril, mayo y junio los tradicionales pagaron mayor tasa. Por otra parte, los plazos fijos tradicionales los podés colocar a 30 días, mientras que los UVA son a 90 días”, indicó Julia Segoviano de la consultora de LCG. Respecto de esto último, Segoviano señaló: “Esto se dio en un contexto en el que se valora mucho la liquidez y nadie quiere tener la plata frenada tanto tiempo”.
Por su parte, el economista e investigador de la Universidad Nacional de Avellaneda Sergio Chouza consideró: “Ocurren dos cuestiones: por un lado, la composición relativa de tasa fija/tasa ajustable se volvió más favorable para los tradicionales en los últimos meses. Además, los bancos no promocionan los UVA, porque no les sirve el instrumento. Ocurre que no lo pueden calzar bien contra otros activos”.
En tanto, mirando a futuro, el economista Ariel Setton señaló: “Para lo que resta del año, según el Relevamiento de Expectativas de Mercado que publica el BCRA, se espera una tasa mensual de inflación creciente y superior a la tasa de interés de referencia, lo que haría que este tipo de instrumentos vuelva a parecer atractivo para quienes puedan invertir”.
Juan Pablo Álvarez
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