• Entre 1993 y 2001, las cantidades embarcadas aumentaron a 13,3% anual, mientras que entre 2002 y 2005 lo hicieron sólo a 7,1%. Además, durante el año pasado, las exportaciones argentinas crecieron a 16%, al mismo ritmo que las mundiales, por lo que la participación argentina se mantuvo constante.
• Entonces, exportan más los que tienen salarios más altos, ya que son economías que lograron desarrollarse en sectores de alta tecnología, sin cargas impositivas excesivas ni regulaciones que frenaran las inversiones y le quitaran rentabilidad al sector.
• Por la protección cambiaria brindada, desde 2002 se esperaba un cambio en el perfil de las exportaciones argentinas, volcándose más hacia las manufacturas de origen industrial. Sin embargo, la participación de este sector se mantuvo constante en torno a 31% de ventas al exterior.
• Sólo aumentaron las de origen agropecuario 5%, alentadas por el desarrollo sojero, al tiempo que se mantuvieron las de productos primarios y disminuyeron las de combustibles y energía.
• Es positivo que se haya reducido la concentración de clientes: antes de la devaluación, los cinco principales destinos reunían 70% de las exportaciones argentinas, con una participación de Brasil superior a 26%. Desde entonces, reúnen algo menos de 65%, siendo la Unión Europea el cliente más grande con 18%.
• Se ha mejorado la diversificación hacia destinos poco tradicionales como algunos países de Medio Oriente, los nuevos miembros de la Unión Europea, Sudáfrica y otros países africanos de menor importancia.
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