5 de marzo 2004 - 00:00

Para Lula, Brasil cumplió y frena cumbre de San Pablo

Luiz Inácio Lula Da Silva mantuvo anoche una conversación telefónica directa con Néstor Kirchner y dejó en claro cuál es el alcance del apoyo que Brasil le dará a la Argentina por el tema de la deuda externa. Para el brasileño, con las gestiones personales que hizo ante los países desarrollados (ayer habló con los líderes de Alemania y de Francia), ya está cumplida su promesa de ayudar al país. Para dejar aclarar esta posición, se suspendió la reunión del 10 de marzo en San Pablo, que pasó para el 16 de este mes, sin confirmación. Para entonces, la Argentina ya habrá definido si entra o no en default con el FMI. Lula se evita así la foto con el argentino, el día en que puede declararse que no se pagará el vencimiento de los u$s 3.100 millones.

Finalmente, no habrá Consenso de San Pablo entre la Argentina y Brasil. Si restaba alguna confirmación para que quede claro que no hay ningún tipo de compromiso del gobierno de Lula Da Silva para negociar en conjunto la deuda externa, ayer quedó definida la realidad. El brasileño no recibirá al presidente argentino el próximo 10 de marzo en San Pablo, y la reunión se postergó para el martes 16, cuando en teoría ya debería estar resuelto si la Argentina entró o no en default con el FMI por los 3.100 millones de dólares que se deben pagar el próximo 9 de marzo. Además, ayer, en una conversación telefónica entre Lula y Néstor Kirchner quedó explícito que para el gobierno brasileño la promesa de apoyar a la Argentina ante los países del G-7 ya se desvaneció y no hay mayores compromisos por cumplir fuera de lo meramente diplomático y verbal.

Hasta la ciudad del encuentro fue modificada, y en lugar de San Pablo, Kirchner y Lula se encontrarán en el Hotel Copacabana Palace de Rio de Janeiro.

• Motivos

Tres circunstancias hicieron que la reunión pactada para el 10 de marzo se suspendiera. La primera razón fue la sorpresa que surgió en el Poder Ejecutivo argentino al conocer las declaraciones del canciller Celso Amorim y del embajador en la argentina por Brasil, José Botafogo Gonçalves, que desmentían que hubiera algún tipo de «alianza» entre los dos países para negociar en conjunto la deuda externa, tal como había dejado trascender el gobierno luego de la reunión entre los dos presidentes del viernes pasado en Caracas. Para el gobierno argentino, estas declaraciones provocaron que el exitismo argentino se extinguiera y que ya no tuviera urgencia el encuentro.

Desde el lado brasileño se pidió que la cumbre se realice una vez que la Argentina resuelva si ingresa o no en default con el FMI. Como el vencimiento opera el 9 de marzo y la reunión del directorio del Fondo para aprobar o no las metas con la Argentina debería ser antes del 12, Lula pidió que el encuentro se realice luego de esa fecha. Como el 13 y el 14 son sábado y domingo, y el 15 aún puede haber reunión del «board» del FMI, el encuentro quedó para el 16 de marzo.

• Desinterés

El tercer motivo es que una vez confirmado que en el contenido del Consenso de San Pablo no figurará ninguna mención a la alianza por la deuda, ya no había tanto interés en firmarlo por el lado argentino. Igual habrá alguna declaración de los dos presidentes, pero basada en la intención de profundizar la estrategia conjunta para implementar proyectos de infraestructura vial y energética, y ratificar el compromiso de negociar en conjunto dentro del ALCA y la OMC. Habrá algún tipo de referencia a la deuda, pero no más allá de la mención de la solidaridad que Brasil tiene con la Argentina.

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