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El jefe de Estado brasileño llegó esta mañana a París y su primera actividad fue la participación en el coloquio "Brasil actor global" organizado por el Instituto de Altos Estudios de América Latina, de la Universidad de París III.
En el "gran salón" de La Sorbona fue recibido por el rector de las universidades de París, Maurice Quenet, el presidente de la Universidad de Paris III, Bernard Bosredon, y el ministro francés de los territorios de ultramar, François Baroin.
El representante del gobierno de Francia destacó que "la mayor frontera terrestre de Francia es la que comparte Brasil" con la Guayana Francesa.
El viernes Lula firmará un convenio para la construcción un puente sobre el río Oyapock para unir la Guayana francesa y el estado brasileño de Amapa en Amazonia.
Entre los asistentes a la presentación del mandatario brasileño se contaron los embajadores de México, Claude Heller, y de Venezuela, Roy Chaderton, junto al representante especial del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para Europa, Carlo Binetti.
La delegación brasileña estuvo encabezada por los ministros de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, y de Cultura, Gilberto Gil, y el embajador de Brasil en Francia, Sergio Amaral.
Lula se refirió a la "asociación estratégica con la Argentina, el Mercosur y América del Sur" enfatizando que se trataba de una "necesidad indispensable" para Brasil.
Al mismo tiempo Lula criticó la política de subsidios agrícolas de Europa, que beneficia principalmente a los productores franceses.
"Es intolerable que se siga gastando un millón de dólares por día en subsidios al agro y que una vaca individual tenga una renta superior" a la de miles de personas que viven bajo la pobreza, dijo.
Lula calculó que un recorte en estas ayudas proteccionistas podría liberar recursos que permitirían sacar de la pobreza "a 500 millones de personas".
El mandatario trazó un diagnóstico positivo del rumbo de la economía brasileña, que marcó un crecimiento de 5 por ciento anual.
Según sus cálculos, el superávit de la balanza comercial de 2004, que fue de 35 mil millones de dólares, será este año de 40 mil millones.
Al mediodía, Lula almorzó con representantes de la poderosa federación patronal de Francia, el Medef, que representa a la mayoría de las 400 empresas francesas radicadas en Brasil, que emplean a 250 mil personas.
El presidente brasileño destacó que Brasil ya gestiona el "ciclo del combustible nuclear" y expresó su vocación de "cooperar con Francia en el uso pacífico de esta fuente de energía".
Al mismo tiempo Lula criticó "las altas tarifas" que protegen el mercado energético francés de la competencia internacional.
Brasil presiona por poder introducir en Europa su combustible biológico que, destacó Lula, ya utilizan dos millones y medio de automóviles.
Brasil es el primer productor mundial de etanol, un combustible con 25 por ciento de alcohol. "No es lógico que el alcohol siga siendo el único bien energético aún protegido por altas tarifas y cuotas en el mercado internacional", declaró Lula en un elegante restaurante del Bosque de Boulogne, en el oeste de París.
Por la noche, Lula participaba de una recepción en su honor organizada por el alcalde de París, Bertrand Delanoe y luego participaba del concierto de música popular que ofrecía su ministro de Cultura, el cantante Gilberto Gil, acompañado de Gal Costa, Jorge Bem, Rita Lee y Lenine.
Mañana, 14 de julio, Lula asistirá al desfile militar que conmemora el inicio de la Revolución Francesa de 1789. Por la noche asistirá a los tradicionales fuegos de artificio que este año tendrán motivos verdes y amarillos de la bandera de Brasil.
El viernes será recibido por el presidente francés Jacques Chirac y por el primer ministro Dominique de Villepin, con quienes firmará cinco convenios de cooperación cultural, militar y ambiental.
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