11 de noviembre 2002 - 00:00

"Para salvar el 2003 hace falta un pacto de gobernabilidad"

Mar del Plata (enviado especial) - «Si se dan todas las condiciones positivas que le expliqué, el año próximo podríamos pasar de vender 95.000 autos por año a 200.000.Y no me parece imposible volver a los 450.000, porque hay un mercado de 7 millones de vehículos en la Argentina.» Juan Manuel Lardizábal, titular de ADEFA, se sumó al clima cautelosamente optimista que están exhibiendo los empresarios que participan del Coloquio de IDEA. En diálogo con Ambito Financiero, el CEO de Renault Argentina explicó qué tiene que suceder -según su punto de vista-en el país para que se revierta la depresión económica.

Periodista: ¿Le preocupa la interna del PJ?

Juan Manuel Lardizábal:
Desde ya; preocupa y mucho. Es un problema político que está trabando la resolución de otros problemas...

P.: ¿El acuerdo con el Fondo, por caso?


J.M.L.:
Ese es uno de tantos; en realidad no es tan complicado de salvar: hay que armar un compromiso de que pagaremos en tiempo y forma.

P.: ¿Aun cuando implique pagar con las reservas del Central? J.M.L.:
No puedo opinar si se deben utilizar las reservas o no; sería aventurado de mi parte. Pero es cierto que el ministro (Roberto) Lavagna está negociando bien, pero en un clima de incertidumbre política que atenta contra su gestión. Hay que llegar a un acuerdo, pero sobre bases lógicas y posibles de ser cumplidas; de lo contrario, habría que echar mano a las reservas. Me pare-ce que es la última oportunidad que tenemos para volver a ser un país creíble. Y sobre todo, es la última oportunidad para encauzar lo que sucederá en 2003 y no tener problemas el año que viene.

P.: Paolo Rocca habló el martes de que el próximo gobierno será de transición. ¿Está de acuerdo?


J.M.L.:
Estoy más de acuerdo con lo que dijo el miércoles Natalio Botana: será un gobierno dividido. El presidente tendrá un caudal de votos no muy importante, y encima afrontará una elección parlamentaria en octubre; sería mejor unificar los comicios para no generar mayores turbulencias en la sociedad. Yo espero que no sea un gobierno de transición, porque me parece que no hay tiempo para eso...

• Renunciamiento

P.: ¿Qué debería pasar para que no lo fuera?

J.M.L.:
Un pacto de gobernabilidad. Si hay un renunciamiento del sector político, podríamos salvar el año 2003. Estoy de acuerdo con lo que dijo Juan Llach, respecto de que podríamos crecer 30% en cuatro años, pero si y sólo si se dan las condiciones que acabo de explicarle. En cambio, si todo sigue como hasta ahora, 2003 será un año exactamente igual a éste, que es pésimo. Porque el gobierno nacerá con una base débil, y la incertidumbre por el cambio -que cubrirá el primer semestre, hasta que asuma el nuevo presidente-se llevará puesta también la segunda mitad del año.

P.: Algunos dicen que, ya que el gobierno de Eduardo Duhalde es de transición, podría quedarse haciendo eso mismo hasta diciembre del año próximo. ¿Le parece acep-table?


J.M.L.:
Mire... espero que el Presidente cumpla su palabra y entregue el gobierno el 25 de mayo próximo. De todos modos, hay cuatro o cinco cuestiones que deben ser atacadas rápidamente, la más importante de las cuales es, sin dudas, la de la exclusión social. Debe impulsarse la mejora del poder adquisitivo de la gente evitando la suba de salarios, porque la estanflación no lo permite. Pero hay que generar la reactivación económica desde sectores como el automotor, la construcción, el alimentario, el agroindustrial, el turismo...

P.: Parece difícil aumentar el poder adquisitivo sin tocar los salarios...


J.M.L.:
Lo primero sería bajar algunos impuestos que gravan el consumo. Eso provocará que la gente gaste más. Aunque parezca obvio, ahora vienen tres fechas clave para el consumo: fiestas de fin de año, vacaciones, inicio de clases. En sesenta días puede definirse si el año será recesivo o se da vuelta la tendencia. Hay que fomentar el consumo, retenido durante cuatro años y medio de depresión económica.

P.: ¿Se venderán más autos?

J.M.L.: Por ahora veo un 2003 igual a 2002, que fue el peor de nuestra historia; pero si se dan todos los factores que le expliqué antes, el año próximo podríamos estar en 200.000 unidades vendidas (contra las 95.000 que venderemos este año). Y no me parece imposible volver a los 450.000, porque hay un mercado de siete millones de vehículos y --todavía-una importante clase media en el país.

S. D.

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