Para Wall St., Bernanke deja de subir tasa
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Un escenario como éste hace que los funcionarios de política monetaria sientan confianza en que han cumplido con su misión de prevenir un recalentamiento de la economía que pueda incentivar desagradables alzas en los precios.
«Este retroceso en los datos económicos da a la Fed amplio espacio para mantenerse estable», dijo David Hensley, director de economía global en JP Morgan.
De hecho, hace rato que la Fed viene pronosticando que la economía se va a desacelerar lo suficientemente rápido como para colocar a la inflación subyacente dentro del rango que los funcionarios de política monetaria consideran aceptable.
En ese sentido, la medida de inflación estructural preferida por la Fed oscila alrededor de 2,4%, mientras que para los analistas el rango de tolerancia de la Reserva Federal se encuentra entre 1% y 2%. Sin embargo, un retroceso en el ritmo de avance de otras medidas de inflación, como el índice de precios al consumidor, han aliviado los temores entre los funcionarios y los inversores.
Además, una fuerte baja en los costos de energía ha sacado de la ecuación el riesgo de mayor presión inflacionaria. Los precios del petróleo se han desplomado desde un máximo de 78 dólares el barril en julio a unos 61 dólares el barril durante la jornada de ayer. Esto coloca menor presión a los consumidores y posiblemente signifique que la economía podría desacelerarse con menos dramatismo de lo que anteriormente se temía. Siguiendo este razonamiento, es normal que 13 de 18 economistas encuestados hayan estimado las fechas de futuros cortes de tasa.



