8 de abril 2008 - 00:00

Parálisis en mercados por INDEC

¿Qué nivel de maquillaje impondrá Guillermo Moreno en el dato de inflación de marzo? El interrogante está paralizando las operaciones de bonos argentinos, cada vez más alejados de los de Brasil, Chile y Perú. La realidad es que los precios minoristas subieron en torno a 3% el mes pasado. Encuestas que tiene el propio gobierno reflejan alza de alimentos de 10% sólo en la última semana. Más que nunca, Moreno deberá profundizar su intervención del INDEC si quiere repetir 0,8% que marcó de inflación minorista en marzo de 2007. Interesante resulta comparar lo que está sucediendo en otros países, donde no hay temor a mostrar la realidad. Rusia ayer informó alzas de 1,2% en marzo y de 13,3% interanual. En Ucrania se disparó 3,8% y en doce meses es de 26,2%. En ninguno de estos dos países se estudia modificar la forma de medir la inflación. No sorprende por ello que la Argentina siga detrás de las recuperaciones de bonos de los países emergentes. Sólo uno lo acompaña en el estancamiento: es Venezuela, casi un hermano mellizo en lo que a riesgo-país se refiere y que ayer espantó inversores por nuevas nacionalizaciones.

Martín Redrado
Martín Redrado
El desinterés por los bonos argentinos ya no sorprende.El INDEC hizo lo posible por destruirlos y contribuyó a alejar al país del crédito porque no hay inversores dispuestos a comprar nuevos títulos de la Argentina. El gobierno, ausente Hugo Chávez, ahora debe pedirle dinero al BID y canjear los bonos más cortos por los más largos. De acordar con el FMI, no se habla.

Sólo las AFJP podrán hacer este canje, porque los inversores prefieren no incorporar riesgo argentino en sus carteras. Además, las tasas que van a pedir por el canje serán exageradas en comparación con lo que paga el mundo.

Ocultar la inflación está generando más costos que beneficios. Es más, a esta altura todos son costos porque hasta el BID le está pidiendo al país un sinceramiento en la medición del costo de vida.

Con los actuales precios, los bonos en pesos indexados por CER rinden hasta 18% anual.

Ayer, con pocos negocios porque en el Mercado Abierto Electrónico (MAE) se operaron $ 1.100 millones de los cuales la mitad son Lebac y Nobac, los títulos tuvieron un cierre intrascendente.

Los Discount en pesos, los bonos más amplios del canje, perdieron 0,11%. Los Par, directamente no se negociaron y los cupones PBI, apenas movieron $ 200 mil, cuando lo habitual es que operen más de $ 2 millones, y no marcaron cierre. Las dudas en torno al cupón también las crea el gobierno. Si no soluciona el conflicto con el agro, los cupones serán muy volátiles. Como ajustan por el crecimiento de la economía, más adelante los espera el problema de la falta de energía en invierno que puede producir suspensiones en las fábricas.

Los bonos posdefault indexados, también padecieron la indiferencia. El Bogar sigue sin concentrar negocios. Hizo apenas $ 1,8 millón, que es 10% de lo que negociaba en una buena rueda cuando el INDEC no engañabacon sus mediciones. Quedó sin cambios en los precios.

Mejor suerte tuvo el BOCON PRE8 que subió 0,50% y negoció $ 25 millones. El PRO12 fue el más pedido: operó $ 26 millones y subió 0,20%. Son volúmenes insignificantes, salvo el BODEN 2012 que subió 0,43% con negocios por $ 49 millones.

En el exterior, los bonos estuvieron equilibrados por eso el riesgo-país quedó sin cambios en 529 puntos.

El dólar a todo esto, cerró en baja, por la intervención del Banco Central. La divisa tuvo un día muy volátil. Abrió a $ 3,16 y subió a 3,1620, pero los casi u$s 30 millones que compró la entidad que preside Martín Redrado, equilibraron al mercado y cerró en el Forex-MAE a $ 3,16. Las reservas de la autoridad monetaria en este momento están en u$s 50.437 millones.

En las casas de cambio, la divisa continuó a $ 3,18 para la venta, mientras el euro se mantuvo en $ 5,07.

Para hoy el dólar está muy equilibrado. Las órdenes de compra y venta que entraron después de hora son similares. En el «bid» (demanda) hay u$s 50 millones y la oferta alcanza a u$s 60 millones.

Los bonos seguirán fluctuando en este piso, más allá de alguna suba puntual. No hay entusiasmo por estos títulos y no hay activos argentinos que defiendan a los ahorristas de la inflación. La atención está puesta en el dólar y el euro.

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