Este aumento de 3,1% del PIB es el más importante desde el tercer trimestre de 2002, y fue una grata sorpresa para los analistas, que esperaban un aumento de 2,9% para el segundo trimestre de este año.
Esta revisión al alza confirma aún más las señales de recuperación de la economía, que aparecen una tras otra y hacen presagiar un otoño favorable si el empleo también se recupera.
El crecimiento estadounidense había alcanzado, en ritmo anual (es decir, comparado con igual período del año anterior), 1,4% en el tercer trimestre y 4% en el cuarto trimestre de 2002.
Contando el segundo trimestre de 2003, el PIB progresó durante siete trimestres consecutivos.
El crecimiento en el segundo trimestre se sostuvo gracias a los gastos de consumo, los de Defensa, y a las inversiones de las empresas.
Los gastos de consumo, tradicional impulsor del crecimiento, fueron más sostenidos de lo previsto en el segundo trimestre, con una progresión de 3,8% contra +3,3% en la primera estimación, y +2% en el primer trimestre.
Sobre todo las compras de bienes duraderos, como los automóviles, impulsaron los gastos de consumo, con un alza de 24,1%.
Las inversiones de las empresas también aumentaron, 8% (contra 6,9% estimados anteriormente). Hay que remontarse al segundo trimestre de 2000 para encontrar un alza mayor de las inversiones.
Los gastos públicos fueron el segundo motor del crecimiento en el segundo trimestre, con un alza de 25,2%.
La demanda final -variación del Producto Interno Bruto menos los stocks- subió 4% contra 3,2% en la primera estimación, y luego de un 2,3% en el primer trimestre.
La balanza comercial pesó sobre el crecimiento, retirando el equivalente a 1,2 puntos del PIB.
El índice de precios al consumo, una medida de la inflación, subió 0,7% luego de +2,7% en el primer trimestre, y el índice sin contar alimentación y energía aumentó 0,9%.
Las cifras divulgadas este jueves son la segunda estimación del PIB del segundo trimestre. Las cifras definitivas serán publicadas el 26 de setiembre.
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