¿Sueña este presidente -como algunos antecesores en el cargo- tener un grupo de medios propio? Ayer Néstor Kirchner sorprendió al veterano propietario del grupo Prisa (diario "El País") con la sugerencia de que ponga un diario en la Argentina. Jesús de Polanco respondió con una noticia: quiere quedarse con "Telefé" y radio "Continental", hoy en manos del grupo Telefónica.
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De Polanco llegó a la residencia de la calle Fernando el Santo, sede de la embajada argentina, acompañado por Juan Luis Cebrián, el periodista estrella y hoy director de su grupo editorial. Alrededor de Kirchner estaban todos los integrantes de su comitiva, quienes también suelen ver en los medios de comunicación al principal factor del proceso político. Arrancó mal, sin embargo, el encuentro. Y no porque el veterano De Polanco manifestara el enojo que le produjo, en la anterior visita presidencial de julio pasado, el rigoreo que le impuso Kirchner junto con el resto de los empresarios. En aquella oportunidad, comentó a un íntimo: «Nunca he hecho un negocio en la Argentina más que mi editorial Santillana, ¿qué tengo que estar escuchando yo que me llevé plata de más o que tuve que ver con lo que sucedió en los '90?».
Aznar es un hombre enjuto, que ha crispado a España en una convocatoria al enfrentamiento permanenteque exhumó lo peor del franquismo. Por suerte, ahora el candidato del PP (Mariano) Rajoy es más pluralista y habrá de restablecer la convivencia». Alcanzado ese primer desacuerdo (que en el caso de Kirchner fue más producto del error que de la convicción), se llegó al otro. Aunque, en este caso, no lo protagonizaron el Presidente ni su invitado, sino sus cancilleres, Rafael Bielsa y Cebrián. «Con el Presidente, tenemos una diferencia importante y es que a él le gusta Mario Benedetti y a mí no», dijo el ministropoeta.
Cebrián, que como se verá estaba en función de lobbysta, no se dejó llevar por la estética tanto como por la conveniencia: «Bueno, yo también estoy con el Presidente». Kirchner sacó pecho, se mofó de su canciller y se comenzó a hablar de negocios. En efecto, De Polanco y Cebrián comentaron a Kirchner que tienen interés y esperan que el gobierno coopere con los trámites técnicos que regula el COMFER, en adquirir el canal «Telefé» y «Radio Continental», hoy en manos de Telefónica. Si bien las relaciones entre Prisa y Telefónica no han sido siempre buenas, esta vez coincidieron: a De Polanco le interesa extenderse en el negocio radiofónico por toda Latinoamérica. Kirchner fue más allá. No solamente le dio tranquilidades sobre el resultado de esa operación, sino que, además, lo tentó: «Don Jesús, ¿por qué no hace un diario en Buenos Aires?».
El dueño de «El País» contó cómo en su momento intentó adquirir la marca de su periódico en la Argentina y que la terminó comprando a Guadalupe «Lupita» Noble, la hija de Roberto Noble, el fundador de «Clarín». Acaso Kirchner desconocía también -fue lo que quedó en evidencia-las vinculaciones empresariales entre De Polanco y el monopolio «Clarín». Pero quedaron claras cuando el español le dijo: «No tengo pensado por ahora un diario en la Argentina, pero ya hablaré del tema con Héctor Magnetto cuando me encuentre con él aquí en Madrid, en mayo».
Algunos de los que escucharon la conversación quedaron con la idea de que Kirchner estaría soñando con que un multimedios nuevo fragmente el mercado de prensa en la Argentina. Con lo cual Magnetto, cuyos medios tanto colaboraron en cortar el paso a Carlos Menem y acercar a Kirchner al poder, quedaría en la misma situación de Eduardo Duhalde, de padrino desairado.
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