Fue contundente el número 1 del FMI, Rodrigo de Rato, el viernes. Pidió la reapertura del canje de la deuda, pero agregó un dato: el nuevo programa con la Argentina deberá tener no sólo metas fiscales, sino reformas estructurales. Hay presión fuerte de Italia, Inglaterra y Holanda contra la firma de un acuerdo. Roberto Lavagna viaja a Japón a participar de la asamblea anual del BID. Luego, a Alemania (con la visita presidencial) y, por último, a Washington para la reunión de primavera (en el Hemisferio Norte) del FMI. Tiene un objetivo principal: en contactos con funcionarios del Tesoro norteamericano pedirá que medien en favor de la Argentina. Hay apuro en el equipo económico: si no se logra un entendimiento en tres meses, para pagarle al organismo se deberá empezar a utilizar reservas.
Lavagna partirá con una primera escala en Japón en donde asistirá a la Asamblea del BID que sesionará en ese país. Expondrá sobre la situación argentina el lunes 11. Hará hincapié en el desarrollo de la economía que ha tenido en los últimos dos años, y sus perspectivas para 2005. Insistirá que sin ayuda financiera externa la economía creció 8,8% en 2003, 9% en 2004 y que mantiene esos niveles en el primer bimestre del año. El ministro mantendrá además conversaciones con el titular del BID -aunque en sus últimos meses de gestión-Enrique Iglesias, en un encuentro al que se le asigna especial trascendencia, ya que es uno de los aliados que supo tener el gobierno durante la crisis financiera y la recientemente concluida reestructuración de la deuda en default. Ese organismo, además, es una de las principales fuentes de financiamiento en materia de programas sociales.
Dejá tu comentario