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6 de septiembre 2002 - 00:00

Pelea Lavagna-Pignanelli complica presupuesto 2003

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A esto debe sumarse que, como no hay un acuerdo con el FMI, no es posible ponderar qué montos de deuda deberán ser cancelados el año próximo. Tampoco se terminó de definir el programa monetario para el año próximo, ni siquiera el que se mantendrá vigente hasta fin de 2002. «Sin arreglar con el Fondo, ¿qué calculamos como deuda?, ¿qué ponemos como intereses?», se preguntan en el Congreso. Todo esto, sin tener en cuenta la deuda con acreedores privados, que el gobierno quiere comenzar a negociar no bien haya entendimiento con el FMI.

Muchas de las pautas que deben tomarse para el cálculo presupuestario fueron incluidas en el borrador de la carta de intención que fue enviada al Fondo, pero no pueden ser tomadas en cuenta todavía, porque fueron cuestionadas por el organismo. De todas formas, al gobierno siempre le queda la posibilidad de apelar a un recurso que inauguró Domingo Cavallo el año pasado, cuando la crisis comenzaba a estallar: enviar al Congreso un resumen del presupuesto para cumplir con la ley y luego avanzar con el resto de las partidas y proyecciones.

Pero las complicaciones son muchas:

• Existen problemas en el equipo administrativo que elabora el presupuesto. En ese sentido, hay alguna dificultad adicional, porque en la estructura permanente de la Dirección de Presupuesto del ministerio hay algunas ausencias.

• En el Congreso, no hay expectativas sobre el envío del presupuesto nacional 2003 el próximo 15 de setiembre. Nadie cree que, en estas condiciones, el gobierno pueda cumplir con la presentación del presupuesto gracias a la falta de datos y de una base de cálculo para las proyecciones de gastos e ingresos.

• Las internas entre el Banco Central y el Ministerio de Economía no están ayudando, tampoco, a terminar el cálculo del presupuesto. Con el cambio de política económica, el Central pasó a tener la llave del objetivo de inflación y la consiguiente elaboración del programa monetario. En Economía se quejan de la falta de datos provistos por la autoridad monetaria.

• Lo cierto es que, hasta ahora, sólo existe un programa monetario actualizado en mayo que contempla una inflación de 15% para 2002 (cuando hasta julio los precios crecieron 34,7%) y una proyección de emisión que ha sido sobrepasada por los hechos. La nueva regla monetaria no está lista aún y, por lo tanto, será muy difícil calcular los números de 2003.

• El tercer factor que complica el tratamiento es la situación de la Comisión de Presupuesto y Hacienda en Diputados. Si bien está en funcionamiento, no se ha nombrado un presidente de ese cuerpo en reemplazo de Jorge Matzkin, que se retiró a ocupar el Ministerio del Interior. Por lo tanto, el proyecto puede ingresar, pero no habrá un responsable político con poder para iniciar las negociaciones.

• Se presume que el gobierno no tendría problemas con uno de los puntos esenciales que históricamente marcó el debate presupuestario: el nivel de gastos; pero hay complicaciones con la proyección de ingresos.




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