Un subsecretario del Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos, J.B. Penn, escuchará hoy los reclamos del secretario de Agricultura de la Argentina, Miguel Campos, en contra de la empresa semillera Monsanto, que inició acciones legales en Europa con el fin de cobrar la patente por la soja resistente al glifsato (RR). El hecho de que el titular del poderoso Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), Mike Johanns, no reciba a Campos ya es una señal de que no lo espera un camino de rosas en su viaje a los EE.UU.
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Campos intentará también disuadir a los estadounidenses para que no traben más el ingreso de carne a su país, pese a que la legislación ya establece que cada nuevo foco de aftosa exige un nuevo análisis de la situación sanitaria «in situ». Esto determinaría que la reapertura del mercado americano para las carnes argentinas se postergaría, una vez más.
Junto al embajador argentino José Octavio Bordón, Campos mantendrá entrevistas con Richard Crowder, ex subsecretario de Agricultura y actual negociador jefe de temas agrícolas del Departamento de Comercio estadounidense, y con un alto funcionario del Banco Mundial. Campos expondrá la posición del gobierno argentino con respecto al conflicto generado con Monsanto por las regalías que ésta reclama por la utilización de semillas de soja transgénica.
La controversia se generó tres años atrás con el reclamo de la compañía por cobrar las regalías. Desde entonces se generó una ronda de negociacionesentre los productores (los clientes de Monsanto) y la empresa, y, pese a que varias veces estuvieron a punto de acordar (con valores que variaron desde u$s 1 a u$s 3,5 por tonelada), la intervención del gobierno hizo naufragar las negociaciones.
• Freno de embarques
Posteriormente, las conversaciones se trabaron entre la empresa y las entidades del campo hasta que Monsanto, con sede en St. Louis, decidió iniciar presentaciones judiciales en la UE, con el freno de embarques y la toma de muestras. Con ello logró la intervención de los importadores europeos, quienes quieren evitar un juicio que podría costar hasta u$s 18,5 por tonelada. En relación con la fiebre aftosa en el país, Campos conversará con los funcionarios estadounidenses acerca de la situación generada por el brote confirmado dos semanas atrás. Aunque el episodio no interrumpió las exportaciones de carne a los Estados Unidos, ya que este país compra carne procesada, Campos quiere discutir el llamado «doble estándar» del mercado internacional de carnes, según informaron sus voceros. Esa situación se vincula con el diferente trato que reciben países exportadores, ya que mientras se cierran los mercados para aquellos donde se detectan brotes de aftosa, enfermedad que no genera la muerte de personas, no siempre sucede lo mismo con los que tienen brotes de «vaca loca», mal que sí puede causar la muerte de humanos, indicaron voceros de Agricultura.
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