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En la reunión más encumbrada de su viaje al país, «Mr. Silence» -como lo llaman a este funcionario en el FMI-se entrevistó con el Presidente, sus ministros Jorge Capitanich, Remes Lenicov; y el presidente del Banco Central, Mario Blejer, para completar la agenda que ayer incluyó desde Jorge Vanossi (en el Ministerio de Justicia) hasta un grupo de ahorristas que lo interceptó en una calle de la City porteña con ánimo más pacífico que el comedido a Roberto Alemann. A su vez, Singh concurrió a la Casa de Gobierno acompañado por los técnicos Charles Collyns y John Thornton, y el representante residente del FMI en nuestro país, Gilbert Terrier.
El visitante copó el capítulo introductorio con un brindis gratificador: «Tengo la instrucción de Horst Köhler y Anne Krueger de darles una mano». Duhalde agradeció con su mejor gesto, fruncir el labio superior acercando su dedo índice a la boca.
«Pero -reparó el indio Singh-tengo algunas observaciones. Me gustó el acuerdo con gobernadores pero hay que controlar que se cumpla sin suba de gasto. También hay que buscar una política monetaria independiente, que es la única forma de alcanzar una tasa de interés razonable para el crecimiento». La segunda observación se dirigió a la seguridad jurídica. «Hay que crear instituciones donde no las hay, pero la Argentina es un país bajo la mira porque no tiene reglas claras». Reseñó una charla con el ministro Jorge Vanossi y recordó que les había hecho el mismo comentario a los legisladores y a los gobernadores. «Les cuento -agregó para sorpresa de la mesa-que me divierto muchísmo en Buenos Aires. Me encantan estas reuniones.»
El reclamo de dejar flotar el tipo de cambio mereció el principal comentario de la mesa. «Está flotando», le respondió Duhalde. «No flota libremente», hizo responder Singh a través del intérprete. El público, retrucó el Presidente, reacciona de distinta manera a los mismos impulsos, son -alardeó de sus lecturas más recientes el Designado-las expectativas racionales que cambian según cada situación.
«Este es un mercado muy pequeño y reacciona con actitudes también pequeñas», explicó Duhalde. «Nuestra idea es también que el tipo de cambio debe flotar libremente, pero dennos algo de tiempo.»
Si se deja flotar, agregó Remes, el dólar se puede disparar más hacia arriba y provocar inflación. Una economía seria, remató el visitante, debe soportar la libre flotación, aunque agregó -quizá sin fundamento con su pedido-que si hay inflación, la Argentina se vuelve inviable. Además, citó uno de sus últimos destinos, Indonesia, de donde el indio sacó fama de impasible «killer» frente a los gobiernos que enfrentaron una de las crisis más duras del sudeste asiático en los años '90.
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