PJ: gobernadores juegan mirando urnas y dinero
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• Hubo gobernadores, como los de las provincias del Norte, que se mostraron sumamente proclives para ayudar al gobierno a salir del atolladero legislativo. Son jefes de provincias «chicas» y, en general, sumamente endeudadas. Coordinados por Ramón Puerta en un frente federal, estos mandatarios (Fellner, Miranda, Rovira, Romero, Juárez, Insfrán, Mazza) presionaron al PJ en favor de la Casa Rosada, a sabiendas de que cualquier colapso en el financiamiento nacional los arrastraría necesariamente a ellos. Sin embargo, esta conducta no alineó a los senadores automáticamente: el gobierno (Colombo sobre todo) debió pagar caros los enfrentamientos entre algunos de estos gobernadores con senadores que no les son adictos. Es el caso de Gildo Insfrán y el senador Ricardo Branda (Formosa), el de Angel Mazza y Jorge Yoma (La Rioja) y, en alguna medida, el de Eduardo Fellner con Alberto Tell (Jujuy). Varios senadores peronistas que votaron por el no lo hicieron más para castigar a los gobernadores de sus provincias que al gobierno nacional.
• La lógica de los gobernadores de provincias grandes fue otra: en alguna medida, José Manuel de la Sota, Carlos Reutemann y Carlos Ruckauf tuvieron en cuenta cierta indiferencia del gobierno nacional ante las crisis financieras de sus distritos y, sobre todo, los costos y beneficios que la ley tendría para el oficialismo en la campaña electoral ya lanzada. De todos modos, la conducta de los tres grandes no fue homogénea.
• De la Sota jugó claramente al disenso con el gobierno nacional. Un poco porque cree que Fernando de la Rúa burló los acuerdos de financiamiento que se habían alcanzado cuando se firmó el pacto del déficit cero. Otro poco por cálculo electoral. Pero acaso el motivo último que tentó a De la Sota a oponerse al ajuste fue una especulación en la interna del PJ: una crisis más profunda del financiamiento nacional pegaría más duro en la provincia de Buenos Aires que en cualquier otra geografía. Y De la Sota, aún deteriorado en la administración de su propia casa, disfruta el eclipse que afecta a Ruckauf.
• El caso de este último es peculiar. Se benefició con la presión nacional sobre los partidos de la Alianza para que le aprueben el ajuste bonaerense que debió resignarse a realizar. Hasta Leopoldo Moreau lo apoyó sin chistar. Pero, cuando los bonaerenses tuvieron que retribuir ese gesto en el Senado, Ruckauf tuvo la excusa (cierta) de que no maneja su partido: Antonio Cafiero votó en contra y Jorge Villaverde ni apareció por el Senado, y ambos se excusaron en órdenes de Eduardo Duhalde, no del gobernador.
• El juego de Reutemann no debería sorprender. Estuvo ausente y actuó, como siempre, de manera anodina y hasta tuvo la excusa del fallecimiento de uno de sus senadores, Carlos «Chango» Funes, para que quedara en la bruma cómo hubiera sido el voto santafesino en la encrucijada del ajuste.



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