Roberto Lavagna y Julio De Vido recibieron un poder de Néstor Kirchner que ningún funcionario tuvo hasta ahora. Podrán desviar el capital de una veintena de fondos fiduciarios para destinar a obras públicas que ellos mismos digiten. Son hasta $ 20.000 millones en efectivo y deudas por recuperar que el Presidente puso bajo su control al modificar el destino de los fondos de esos fiduciarios. El gobierno alega la necesidad de disponer de dinero «temporalmente» ocioso, los gobernadores protestan por el cambio de rumbo de esas inversiones y el Congreso ya comenzó a pedir explicaciones.
Sólo por esta última disposición ya hubo reuniones informales pidiendo explicaciones entre diputados y miembros del equipo económico, pero esta semana se comenzará a presentar pedidos de informes.
Para entender la bronca que corre por el bloque peronista y radical con este decreto -alimentada desde el primer día por los gobernadores-se deben tener en cuenta algunos hechos:
• Los fiduciarios, por definición, fueron creados para aplicar los fondos recibidos al fomento o financiamiento de alguna actividad, obra o programa crediticio, por ejemplo. Por lo tanto,
Dejá tu comentario