Era previsible que el inesperado, para el gobierno, incremento en la inflación de junio de 0,9% generara conflictos internos entre el «ala política» y Economía. Comenzaron a conocerse ayer, cuando funcionarios cercanos a Lavagna cuestionaron muchas de las políticas que Kirchner calculaba lanzar entre julio y octubre, obviamente pensando en el resultado de las elecciones. Incluso, anoche, el Presidente anunció un aumento a estatales y militares a partir de julio. Desde el Palacio de Hacienda se asegura que la intención de incrementar los salarios públicos a 110.000 personas, llevar las jubilaciones mínimas a cerca de $ 400, subir el mínimo no imponible de Ganancias y, fundamentalmente, continuar con el envío de fondos a provincias por las elecciones generará más inflación y puede descontrolar el índice para el segundo semestre del año. Mientras tanto, desde el equipo económico se decidió, por ahora como única medida para controlar el alza de la inflación, profundizar los, por el momento, fallidos acuerdos de precios a más sectores, que ya fueron criticados por el FMI.
También ingresaría en debate la posibilidad de extender los incrementos de los salarios del sector público a unos 110.000 empleados estatales en una primera etapa, junto con la incorporación de la mejora a los trabajadores estatales que cobren hasta 3.000 pesos (una medida que iba a ser lanzada cerca de agosto) y una nueva mejora en las jubilaciones mínimas para aproximarlas a los 400 pesos. Esto además del plan de incorporación de empleados públicos que pasarían de planta transitoria a permanente, que se anunció hace unos 15 días y que tendría una segunda versión cerca de setiembre.
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