28 de noviembre 2000 - 00:00

Por los subsidios, la Argentina pierde u$s 20 mil millones al año

«Lo que los países en vías de desarrollo como la Argentina pierden por la existencia de los subsidios agrícolas es el triple de la ayuda financiera que necesitan cada año para cubrir sus compromisos fiscales». Michael Moore, secretario general de la Organización Mundial de Comercio (OMC), reconoció ayer con esta frase ante Ambito Financiero las consecuencias económicas reales que las políticas proteccionistas en Europa y los Estados Unidos tienen para nuestro país y el resto de los productores primarios.
La frase fue dicha con algo de melancolía por el neocelandés ante el propio ministro de Relaciones Exteriores argentino,
Adalberto Rodríguez Giavarini, que nuevamente tuvo ayer la oportunidad de quejarse públicamente por los subsidios ante una de las pocas personas que a nivel internacional algo pueden hacer por el tema.

Rodríguez Giavarini se reunió ayer con Moore durante algo menos de una hora en el despacho del piso 13 que el canciller ocupa en la sede de la diplomacia argentina. El secretario de la OMC, que en su momento fue responsable de organizar la fallida reunión de Seattle de fines del año pasado, reconoció los derechos de los productores agrícolas y dejó esa frase preocupante.

Para darle números concretos al cálculo a mano alzada de Moore, desde la Cancillería argentina se presentará en sociedad el 11 de diciembre próximo un cálculo sobre lo que significa para la Argentina la pérdida anual de ingresos por exportaciones que provoca la existencia de los subsidios. Si bien la cifra aún no está cerrada, se asegura que ese número supera los más de 20.000 millones de dólares del blindaje financiero que los organismos financieros internacionales están preparando para la Argentina.


Envalentonado por este reconocimiento desde la OMC, Giavarini declaró que «deben terminar estas discriminaciones de los países industrializados hacia los en vías de desarrollo».

Criticó además la «agenda a muy largo plazo para discutir estos problemas, mientras desde nuestros países debemos obtener urgentemente flujos de dinero concretos para afrontar nuestras obligaciones financieras y para poder crecer». Dijo también que si continúan en el tiempo estos subsidios «emigrarán nuestros trabajadores, habrá serios problemas de discriminación y violaciones a los derechos humanos».

Luego de estas declaraciones Moore contestó las protestas que recibió en la Argentina, a donde llegó invitado a participar del Foro por los 35 años del Instituto para la Integración de América Latina y el Caribe (INTAL) que culminó ayer en el Hotel Sheraton. Las principales declaraciones a Ambito Financiero de Moore, que en su currículum figura que fue primer ministro de Nueva Zelanda y dirigente histórico del laborismo en su país, fueron las siguientes:

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Países como la Argentina pierden tres veces más que la ayuda financiera que reciben anualmente por la existencia de los subsidios agrícolas.

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Es una realidad que la OMC tiene más éxito en las presiones para liberalizar el comercio de productos industriales que con los agrícolas y que se favorece a los países desarrollados y no a los en vías de desarrollo. Pero todas estas quejas deben negociarse.

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Hay una gran dispersión de los aranceles internacionales, pero el promedio de los industriales es mucho menor al de los agrícolas.

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Si no hay avances rápidos y concretos en estos temas y la agenda no se abre, hay un riesgo real de que los bloques regionales se vuelvan defensivos y a los que menos servirá es a los países en vías de desarrollo.

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Nada mejor que una OMC en marcha y fuerte, porque se asegura la vigencia del derecho y no de la fuerza en las relaciones internacionales.

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Las dos mayores potencias mundiales, Estados Unidos y la Unión Europea (UE), están en una carrera por cuál establece primero la mayor área de influencia económica. Si se considera la tendencia hacia bloques defensivos se llegará a un sistema desequilibrado en el que los países desarrollados tendrán todas las cartas y aumentarán los conflictos en las naciones en desarrollo.

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Algunos bloques regionales (no mencionó específicamente a ninguno), han creado un laberinto de regulaciones que se convertirán en nuevos muros para el comercio inter-nacional por la superposición de normas y jurisdicciones.

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