Por las tarifas, el acuerdo de la Argentina con el Fondo Monetario pasará para después de las elecciones legislativas. Incluso podría estar firmado recién en los primeros meses de 2006. El despegue de los precios ya es de por sí un serio problema que tiene el gobierno como para, en un acuerdo, introducir un alza de tarifas, aunque sea solamente una promesa de hacerlo. No hay concesiones desde Washington en este sentido. No existen muchas diferencias en lo que respecta al superávit a comprometerse. En el Ministerio de Economía ya tienen todo listo para vivir sin el Fondo hasta fin de año, con una emisión de deuda en septiembre por cerca de u$s 500 millones en los mercados internacionales.
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Puntualmente la cuestión de las tarifas es lo que obliga a esta redefinición de la agenda del gobierno con el Fondo. Además, en la primera semana de agosto ya prácticamente no quedará ningún funcionario de los organismos internacionales en Washington por las vacaciones en el Hemisferio Norte. Retoman en setiembre, y a poco de las elecciones legislativas, no tiene sentido para el gobierno introducir elementos que ocasionen « ruido» en la campaña. Concretamente en la relación con el Fondo están en juego los siguientes factores:
• Las partes se conocen desde hace tres años. Tanto Anoop Singh (director del Departamento del Hemisferio Occidental) y Guillermo Nielsen ya saben de memoria los puntos en los que el otro puede ceder y los que sí puede firmar. No hay muchos secretos. Por eso es que tranquilamente podría haber acuerdo en 30 días.
• Pero trascendió que el problema de difícil resolución hoy pasa por las tarifas de los servicios públicos. Con la inflación en alza, de por sí, introducir este elemento con una alza en las mismas antes de las elecciones es imposible. Las partes lo saben. Después, sí es posible. Con las demandas judiciales avanzando en el CIADI (tribunal del Banco Mundial) contra la Argentina está claro también que un acuerdo que no contemple un alza de tarifas no puede tener curso dentro del FMI.
• Inicialmente estaba contemplada la llegada de una misión del Fondo a Buenos Aires. No la habrá en el corto plazo.
• Como contrapartida, disminuyó la presión por la reapertura del canje. Hasta los bancos de inversión en Wall Street (que ingresaron en el canje y disfrutan hoy de altas ganancias) no quieren que ello ocurra por el impacto negativo que podría traer en las cotizaciones hoy, con precios superando récord día tras día. La única presión viene desde Italia, donde la ola de juicios de ahorristas está generando fallos contra bancos que vendieron papeles argentinos.
• Por si fuera poco, el equipo económico tiene cerrado el año en lo financiero. Prepara por primera vez tras el default una emisión de deuda en los mercados internacionales, la más rápida de un país que haya entrado en cesación de pagos. Esto, más que nada, por el apetito de rendimientos que tienen los inversores extranjeros y los números fiscales que muestra -hasta ahora- la economía argentina. «Codicia mata miedo», dicen en los mercados y las altas tasas que ofrecen los papeles locales hacen olvidar el default de 2001. El nuevo papel será seguramente un Global 2013 o 2015.
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