10 de junio 2003 - 00:00

Powell hoy con Kirchner para hablar de deuda

El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, llegará hoy a la Argentina. Estará menos de 3 horas en Buenos Aires, y sus únicas actividades serán encontrarse con Néstor Kirchner en la Casa Rosada y una conferencia de prensa. No opinará públicamente de ningún tema ríspido y su visita será «amistosa». Sin embargo, su misión -clave- es llevar a Washington algunas respuestas concretas del gobierno argentino. George Bush quiere conocer qué se piensa hacer en los próximos cuatro años. La principal cuestión es conocer cuáles son los planes de Kirchner en materia de deuda. Quiere saber cómo se piensa negociar con los acreedores y cuándo el país volverá a cumplir sus compromisos. También, cuál es la visión de Kirchner sobre el terrorismo internacional y el narcotráfico, y cuánto está dispuesto a aportar la Argentina en estos temas prioritarios para su país. El Presidente le confirmará que no enviará tropas a Irak y le explicará cómo marchan las negociaciones con el FMI. Asimismo, por qué la Argentina no ve avances en el ALCA en tanto no incluya el tema de los subsidios agrícolas. Ratificará que se negociará la apertura comercial con EE.UU. desde el Mercosur. En el encuentro, podría quedar definido el día en que Bush recibirá a Kirchner en Washington.

Colin Powell estará hoy tres horas en Buenos Aires con una misión simple: escuchar de Néstor Kirchner cómo va a hacer la Argentina para regularizar los pagos de la deuda externa defaulteada en enero del año pasado.

Esto quedó claro en el diá-logo, ameno pero filoso, al que se entregó un jovial Powell en la mesa N° 1 del almuerzo que ofreció Ricardo Lagos en el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile y donde le dijo a Rafael Bielsa: «Sé que la economía argentina está equilibrada, pero sin pagar la deuda».

El canciller argentino, que vive la vida para contarla después en uno de sus libros, recibió el mensaje, pero es un profesional de la diplomacia y no tenía instrucciones para responder.

• Atentas miradas

Por eso Powell siguió ante la mirada de los demás integrantes de la mesa -el presidente Lagos, los cancilleres Soledad Alvear (Chile), Celso Amorim (Brasil) y el ex canciller chileno y hoy ministro del Interior José Miguel Insulza. « Sobre el nuevo gobierno argentino no sabemos mucho, por eso vamos a viajar acá mañana con el canciller - Bielsa sonríe, él sabe inglés porque estudió en Virginia-. En el mundo que vivimos, tan interrelacionado, es muy malo no conocerse», dijo.

El resto de la mesa puso lo suyo, explicando que no había culpas unilaterales, que eso era mutuo. Powell: « Ya sé que los gurúes de la economía se equivocaron con la Argentina, ya sé que está habiendo una recuperación, pero igual quiero verlo al presidente Kirchner para tener una idea clara de cuál es su programa de gobierno».

Powell
se convirtió en el centro de la atención de la mesa en ese almuerzo que fue el principal acontecimiento social de la cumbre de la OEA que terminó anoche en Santiago. Por eso, casi un anfitrión -pese a que estaba Lagos- sacó temas de interés de los demás. Por ejemplo, el debate sobre los granos transgénicos, que ha dividido a los países en dos: Brasil, por caso, tiene prohibida la importación de granos modificados genéticamente y aplica ese veto como una barrera paraarancelaria, lo mismo que la Unión Europea.

La Argentina o Chile, como Estados Unidos, han liberado la producción de transgénicos y han podido aumentar geométricamente sus exportaciones.
Powell se mostró como un solvente defensor de la libertad de comercio, pero halagó a Amorim con la frase de «comprendo las razones de los productores brasile-ños para oponerse».

Como el diálogo se espesaba,
Powell decidió animar a los comensales con recuerdos de su vida, algo que apasiona a los novelistas. Contó un clásico, la esforzada vida de un muchacho de Harlem que se crió en el Bronx con fruición de experto. Después, lo que le cuesta a un hombre de color salir de ese origen y llegar a ser jefe del Estado Mayor Conjunto de su país, alcanzar las 5 estrellas como Eisenhower y encima llegar a hacer una carrera política. «Además tengo un master en Bussiness Administration», completó el americano.

• Respuesta exacta

Anécdotas e ironías casi profesionales dejaron embelesada a la mesa, pero Powell dio más, cuando respondió a una pregunta de la canciller Alvear: «¿Pero usted no descansa nunca, Colin?». Cual si esperase esa pregunta, el canciller de Bush reveló su afición secreta, restaurar «volvos». «¿Volvos?», se sorprendió Lagos. -Sí, el auto. « Yo compro autos Volvo, los desarmo por completo, hasta la pieza más pequeña, arreglo lo que haya que arreglar y los armo de nuevo

El grupo quedó sorprendido con esa afición tan onerosa como bonaerense (Buenos Aires es la patria del «
corte» de autos, pero robados) y Powell dedicó otro párrafo para describir cómo entretiene ese hobby a quien lo practica, cómo ilustra acerca del funcionamiento de las máquina, de las personas, de la sociedad.

El final lo dedicó a la crisis de Medio Oriente. «
Creo que ahí sí estamos ya en el camino para una paz que va a durar.» El tema va a estar hoy en la charla con Kirchner, de quien el gobierno de Washington ya tomó nota de que adhirió a la «lucha contra el terrorismo internacional», frase que traduce el apoyo a la política de EE.UU. en la región y que es algo que vale mucho más que las imágenes de tercermundismo que ha proyectado Buenos Aires hacia el mundo desde hace tres semanas.

Tiempo tuvo
Powell para felicitarlo a Bielsa porque el canciller asumió ayer la presidencia de la llamada Cumbre de las Américas, un club de mandatarios del continente que hará su próxima reunión en la Argentina en el año 2005.

Cuando se levantaban hubo más charla, privada, para arreglar agendas:
Bielsa recibió la orden de partida hacia Buenos Aires para hoy a las 6 de la madrugada en el avión del canciller de los EE.UU., lo cual obliga al argentino a levantarse a la 4, dejar su habitación del Hotel Sheraton y sumarse a la comitiva que acompaña al visitante.

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