El secretario de Estado de EE.UU., Colin Powell, llegará hoy a la Argentina. Estará menos de 3 horas en Buenos Aires, y sus únicas actividades serán encontrarse con Néstor Kirchner en la Casa Rosada y una conferencia de prensa. No opinará públicamente de ningún tema ríspido y su visita será «amistosa». Sin embargo, su misión -clave- es llevar a Washington algunas respuestas concretas del gobierno argentino. George Bush quiere conocer qué se piensa hacer en los próximos cuatro años. La principal cuestión es conocer cuáles son los planes de Kirchner en materia de deuda. Quiere saber cómo se piensa negociar con los acreedores y cuándo el país volverá a cumplir sus compromisos. También, cuál es la visión de Kirchner sobre el terrorismo internacional y el narcotráfico, y cuánto está dispuesto a aportar la Argentina en estos temas prioritarios para su país. El Presidente le confirmará que no enviará tropas a Irak y le explicará cómo marchan las negociaciones con el FMI. Asimismo, por qué la Argentina no ve avances en el ALCA en tanto no incluya el tema de los subsidios agrícolas. Ratificará que se negociará la apertura comercial con EE.UU. desde el Mercosur. En el encuentro, podría quedar definido el día en que Bush recibirá a Kirchner en Washington.
El canciller argentino, que vive la vida para contarla después en uno de sus libros, recibió el mensaje, pero es un profesional de la diplomacia y no tenía instrucciones para responder.
El resto de la mesa puso lo suyo, explicando que no había culpas unilaterales, que eso era mutuo.
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