Preocupa: $ 2.000 millones menos, dinero que no vuelve a bancos
Los bancos perdieron $ 2.000 millones de depósitos del público y empresas en octubre. Ya superadas las elecciones presidenciales, el dinero no está retornando a las entidades. La razón es obvia: con inflación ya en torno a 20% anual, sólo se intenta mantener depositado lo estrictamente necesario para transacciones. Conspira esto contra la pretensión oficial de que bajen las tasas de interés y retorne el crédito a largo plazo. Se esfumaron lamentablemente alternativas como el leasing y, desde ya, los créditos hipotecarios a tasa fija a 5 años o más. La economía lo siente, justo cuando más necesita de anuncios de inversiones. Los primeros meses de gestión de Cristina de Kirchner lucen más complicados que lo inicialmente previsto. Es la herencia recibida.
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¿Por qué cuesta tanto bajar las tasas? La respuesta del Central es que el mecanismo de transmisión llevará algunas semanas: «Es más fácil bajar el dólar porque intervenimos directamente. Pero creemos que de continuar esta tendencia favorable, las tasas tendrían que volver a valores más normales, aunque no al nivel anterior a la crisis», señaló un director de la autoridad monetaria.
Con las tasas pasivas, aquellas que pagan los bancos para captar dinero, ocurre algo similar. La BADLAR (tasa de plazos fijos de más de un millón de pesos a treinta días) tuvo un nuevo salto a fines de la semana pasada: llegó a 13,5% y por ahora no muestra señales de aflojar. En el BCRA quieren que descienda a lo largo del mes a niveles inferiores a 12%.
Esta situación complica a las empresas, pero también al público. Las líneas crediticias dedicadas al consumo y a préstamos hipotecarios aumentaron entre 4 y 5 puntos en agosto y nunca retornaron a los niveles anteriores.
Pese a los anuncios del gobierno sobre préstamos al público a 12% y a las empresas a 9% (una semana antes de las elecciones), el efecto fue prácticamente nulo ya que se trató de líneas de alcance muy acotado.
No es casual que los bancos estén dispuestos a pagar más para captar fondos. En octubre, los depósitos del sector privado cayeron casi $ 2.000 millones, equivalentes a 1,6%, la baja más grande desde 2002. Para recuperar al menos parte de esa pérdida, deben mantener niveles de tasas elevados hasta ver la reacción de los inversores. La apuesta de Redrado es que con un dólar estable, y sin expectativa de superar los $ 3,20 en los próximos meses, los ahorristas vuelvan a los plazos fijos.
Al mismo tiempo, como el BCRA intensificaría la compra de dólares en las próximas semanas, esto implicará la inyección de una importante cantidad de pesos que tendrían que volver (al menos parcialmente) al sistema financiero.
El trasfondo de este aumento en el costo del dinero es la inflación. Con la aceleración del índice de precios es lógico que tanto el público como las empresas exijan más a la hora de inmovilizar fondos en los bancos. Sin signos de desaceleración por delante, evalúan en el equipo económico, será complicado conseguir una reducción significativa de las tasas.




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