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Aranguren se excusó de responder a cuánto se elevará el precio final en el surtidor. «Dependerá de una serie de factores, y es todo tan reciente que -la verdad- todavía no hicimos las cuentas. Pero sobre todo estará en función del momento en que se lo aplique», admitió el empresario.
Afirmó que el proyecto de ley fundamentalmente influiría si el cambio de régimen se produce en un escenario de precios crecientes, como podría producirse en caso de un eventual ataque de EE.UU. a Irak. «Acá el Estado quiere recaudar más, y es un hecho que la diferencia terminará pagándola el consumidor final», indicó Aranguren.
Añadió que cada vez que se tocó el precio de las naftas, la demanda cayó. Destacó que esto viene sucediendo hace casi cinco años, y hoy la demanda de nafta es 50% de lo que era hace un lustro. «Es el famoso efecto Tanzi: cuanto más altos los impuestos, menor la posibilidad de percibirlos», dijo el petrolero. Entre enero y setiembre de este año, el consumo de nafta cayó 11,8% con respecto a igual período de 2001, el gasoil 9,5% y los lubricantes 7,5%.
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