Se prendió ayer una luz roja para la economía argentina por la dependencia que tiene hoy de la soja. La caída de casi 6 %, a u$s 364,32 la tonelada, cerca del límite máximo de baja posible en la plaza de Chicago, sorprendió a los mercados, que esperaban una tendencia alcista después del último informe del Departamento de Agricultura de EE.UU. Influyeron la decisión de las empresas procesadoras de comprar grano en Brasil en lugar de en EE.UU., el contexto internacional negativo y la fuerte suba en insumos como el petróleo. Para la Argentina, la noticia podría ser peligrosa si la tendencia continúa. No sólo porque complica al sector exportador sino también por la recaudación, que en buena parte depende de las retenciones a esas ventas al exterior.