El equipo económico tiene en estudio una serie de medidas para poder hacer frente al 13% que se devolverá a estatales y jubilados. Además de los proyectos de ley que se enviaron la semana pasada al Congreso (eliminar exenciones a Ganancia Mínima Presunta, gravar los reintegros a exportaciones y poner una sobretasa al pago de impuestos con LECOP y patacones), se propone ahora subir los aportes a empleados con altos ingresos y acotar o gravar las jubilaciones de privilegio. Al mismo tiempo, Roberto Lavagna quiere limitar o eliminar el pago de los impuestos con bonos (medida adoptada durante la última gestión de Cavallo para dar atractivo a los títulos públicos hoy en default). Las medidas apuntan a dar más solidez a las cuentas públicas dado que mañana llegará una nueva misión del FMI encabezada por el inglés John Thornton para avanzar en las conversaciones. Sobre este punto, en Economía se estima que un eventual acuerdo en el mejor de los escenarios podría firmarse ahora en octubre con una duración de 13 meses hasta el 31 de diciembre de 2003. Pero esto es poco probable a la luz de las anteriores promesas oficiales no cumplidas de acuerdos y especialmente por la gran cantidad de objeciones planteadas por el Fondo Monetario.
1) limitar aún más o poner un impuesto a las jubilaciones de privilegio; 2) subir los aportes para las personas con sueldos elevados; 3) revisar el pago de impuestos con títulos públicos.
Precisamente sobre este último tema hay preocupación en el Ministerio de Economía por la fuerte pérdida de ingresos que tienen a través del mecanismo habilitado por Domingo Cavallo (otra medida que fracasó cuando intentaba a cualquier costo darles valor a los bonos, ahora en default para pagar tributos).
El viernes, al tiempo que se recibían las objeciones a la carta de intención realizada en Economía, Roberto Lavagna envió una extensa misiva a la cúpula del Fondo Monetario. El capítulo inicial estaba dedicado a la situación actual de la economía, en la que destaca la frágil recuperación que está teniendo el país, ya que dejó de caer el PBI en el segundo trimestre. Otro punto que aborda Lavagna es el de las negociaciones con organismos, poniendo énfasis en que la demora «reforzó la idea de quienes sostenían que no hay voluntad política para alcanzar un acuerdo» y «actuó como incentivo para los proyectos que son contrarios al avance de las negociaciones». Planteó Lavagna que la Argentina, sin estar bajo el paraguas del FMI durante ocho meses, efectuó desembolsos netos a los organismos por u$s 3.500 millones, por lo que, en caso de cerrarse el ansiado acuerdo, el impacto en la actividad puede ser fuerte y dar inicio a un «círculo virtuoso» en lo económico. Ahora el calendario de negociaciones para Lavagna ubica como meta un acuerdo -por 11 meses hasta el 31 de diciembre de 2003- para la primera semana de octubre. Antes ese objetivo se había fijado para el 15 de agosto pasado.
La intención dentro del equipo económico es ir cerrando los temas pendientes para que sólo queden abiertas cuestiones ya de carácter político, como el fin a los amparos contra el «corralito». Allí la expectativa pasará por la sesión del jueves en Diputados en la que podría quedar cerrado el juicio a la Corte Suprema, algo que jugaría a favor de un fallo contra la serie de amparos que hoy se siguen otorgando.
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