Si bien el anteproyecto continúa siendo corregido, ha trascendido extraoficialmente que
Estas son las iniciativas más relevantes del anteproyecto:
• Se elimina la figura de gerenciadoras en el modelo de financiamiento. Las obras sociales deberían contratar directamente a los prestadores.
• Se introduce un modelo similar al del «débito automático» de los hospitales públicos de autogestión, para las clínicas y prestadores contratados por las obras sociales.
• Las obras sociales que tengan menos de 5.000 beneficiarios en alguna jurisdicción no podrán contratar prestaciones individualmente. Deberán hacerlo asociadas con otras hasta llegar a este nivel mínimo. No se trataría ni de consorcios ni asociaciones, sino algo parecido a un contrato asociado, lo cual implica conservar la individualidad de cada obra social.