La ciencia lleva varios años estudiando el ASMR, un fenómeno convertido en furor gracias a los videos con susurros, golpecitos y sonidos suaves elegidos por millones de personas para relajarse o quedarse dormidas. Sin embargo, el efecto está lejísimos de ser el mismo para todos.
Qué significa relajarse con ASMR, según la psicología
La ciencia estudia tanto a quienes utilizan estos sonidos para dormir o tranquilizarse, como a aquellos que sufren insomnio o intolerancia a ellos.
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Estos videos suelen ayudar a muchos a conciliar el sueño o a relajarse.
Mientras algunos sienten una calma casi inmediata al escuchar estos contenidos, otros no perciben absolutamente nada e incluso pueden llegar a sentirse incómodos. La psicología buscó responder los motivos de esta diferencia y los procesos exactos en el cerebro al aparecer esta reacción.
Qué es el ASMR
ASMR es la sigla de Autonomous Sensory Meridian Response, traducido al español como Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma. El término hace referencia a esa sensación agradable experimentada por algunas personas al escuchar ciertos ruidos o ver movimientos lentos y delicados.
Quienes lo sienten suelen describir un leve cosquilleo iniciado en la cabeza con un descenso por el cuello o la espalda, acompañado por una profunda tranquilidad. Los detonantes más habituales son los susurros, los golpecitos sobre distintas superficies, el ruido del papel al arrugarse, el cepillado del pelo o los movimientos pausados de las manos.
El primer estudio importante sobre el tema se publicó en 2015 y reunió a 475 personas habituadas a ver este tipo de videos. La mayoría aseguró los beneficios del ASMR para desconectar, mejorar el estado de ánimo y, en algunos casos, aliviar dolores físicos. A partir de esos resultados, los investigadores plantearon la importancia de seguir estudiando sus posibles ventajas.
Por qué algunas personas se relajan con estos sonidos
Según la ciencia, la experimentación de ASMR activa zonas del cerebro directamente relacionadas con el bienestar. Al mismo tiempo, se liberan sustancias como la dopamina, la oxitocina y las endorfinas, asociadas al placer, la calma y la seguridad. Algunas investigaciones también detectaron una baja en las pulsaciones durante estos episodios.
Más allá del efecto físico, el armado de estos videos influye un montón. Los sonidos suaves y repetitivos ayudan a enfocar la atención en un solo estímulo, facilitando la desconexión temporal de las preocupaciones y el estrés del día a día.
También es muy común la tendencia de los creadores de contenido a hablar en voz muy baja, mirar fijo a la cámara o simular una atención personalizada mediante el habla directa hacia el espectador. Esa sensación de cercanía y de exclusividad es clave para una relajación más rápida en muchas personas.
Aun así, las respuestas varían. Algunos estudios encontraron una mayor inestabilidad emocional y predisposición a disfrutar experiencias nuevas en quienes sienten ASMR. Otras investigaciones indican el desarrollo de esta capacidad en apenas una de cada cinco personas, por lo que la gran mayoría de la población puede escuchar estos ruidos sin sentir jamás el característico cosquilleo.
Todo lo contrario al ASMR: qué es la misofonía
En el extremo opuesto aparece la misofonía, una condición causante de un rechazo insoportable ante determinados ruidos cotidianos. Acciones tan comunes como escuchar a alguien masticar, tomar un sorbo, toser o el tintineo de los cubiertos pueden generar una irritación extrema, ansiedad o enojo.
Hasta el momento, las investigaciones no encontraron una causa única aclaratoria de esta sensibilidad tan alta en algunas personas. Sin embargo, uno de los estudios más amplios sobre el tema reveló un dato llamativo: cerca de la mitad de los afectados por misofonía también son capaces de disfrutar el ASMR.
Ese resultado llevó a los investigadores a pensar en una posible conexión entre ambos fenómenos debido a una mayor sensibilidad frente a ciertos estímulos auditivos. La diferencia radica en la vivencia de unos como un cable a tierra relajante, mientras otros reaccionan con una molestia imposible de controlar.
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