Luis Barrionuevo se dedicó ayer a pedir celeridad al Congreso para intentar, por esa vía, marcarle la cancha a Néstor Kirchner. El objeto de su urgencia es la nueva Ley de Riesgos del Trabajo, propuesta por la CGT y cuyo tratamiento, en principio, los legisladores demorarían para 2005. Por eso, Barrionuevo reclamó primero la sanción « inmediata» de ese proyecto para, acto seguido, advertir que si el Congreso no escucha el reclamo de los gremialistas, la CGT podría realizar su reclamo pero a través de movilizaciones. «Parece que los legisladores se mueven únicamente cuando aparecen los Blumberg y, enseguida, en 24 horas, las dos Cámaras sancionan las leyes» reprochó a sus pares sin detenerse en un detalle: su esposa, Graciela Camaño, es una pieza clave en el bloque peronista de Diputados.
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Barrionuevo habló de imponer plazos al gobierno, algo que en una democracia hace sólo la ciudadanía. Informate más
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