El gobierno nacional convocará próximamente a concurso para licitar la concesión a 10 años de las obras de profundización a 32 pies del vaso troncal del Puerto Nuevo de Buenos Aires y el ensanche a 100 metros del Canal de Acceso a esa terminal de transferencia de cargas, la más importante del país.
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La licitación está a cargo de la Administración General de Puertos (AGP), un organismo cuya disolución fue dispuesta hace más de cinco años para ser reemplazado por la aún no constituida Sociedad Administradora Portuaria (SAP), entidad que tendrá representación de los sectores privados involucrados en las actividades del Puerto Nuevo de Buenos Aires.
Las obras están contempladas en el artículo 62 del pliego de licitación del Puerto de Buenos Aires, en el que se fija un plazo de 12 meses desde el inicio de la concesión para garantizarles a los concesionarios una profundidad náutica de 28 pies y un ancho mínimo de 100 metros del canal de acceso.
La operación de las terminales concesionarias del Puerto Nuevo comenzó en 1994. Desde entonces la AGP, por un acuerdo con la Subsecretaría de Transporte por Agua y Puertos, realiza las obras de mantenimiento de dragado en el Puerto Nuevo.
Las obras de dragado y ensanche que deben concesionarse son reclamadas por los operadores portuarios y marítimos porque contribuirán a mejorar las condiciones de navegabilidad y le permitirán al Puerto Nuevo recibir con mayor seguridad y menor costo operativo a las embarcaciones de gran porte.
Problema
Según opinan los operadores portuarios, por sus características, los trabajos que deben realizarse en el canal de acceso y en el Puerto Nuevo sólo pueden ser efectuados con dragas de succión por arrastre, embarcaciones que absorben los sedimentos del lecho del río y los depositan fuera del trazado requerido para el ingreso y el egreso de los buques. El problema es que en la Argentina sólo empresas extranjeras disponen de esas máquinas. Las nacionales no tienen esos equipos y cuando han debido usarlos, como en el Puerto de Bahía Blanca, recurrieron a operadores extranjeros.
Y en apariencia, las condiciones de la licitación contemplarían entregar al adjudicatario de las obras equipos que, además de carecer de mantenimiento adecuado, dejaron ya de ser utilizados en los principales puertos del mundo porque produce costos extra. Esta situación suscita el reclamo de empresas extranjeras que ya operan desde hace varios años en el país y que cuentan con maquinaria de última generación, para poder participar de la licitación de la AGP.
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