Julio De Vido pasó relativamente bien el riesgo de presentarse ante ejecutivos de empresas norteamericanas en el Council of the Americas de Nueva York. Hizo una larga exposición sobre las razones por las cuales habría que invertir en la Argentina, con argumentos que el gobierno difunde a diario ante la audiencia local. Pero debió ser especialmente enfático con el problema que, también en el exterior, luce como más amenazante: la inflación. De Vido apostó a que el gobierno no enfriará la economía con una política monetaria más restrictiva, defendió el dólar alto y la sustitución de importaciones. En síntesis, repitió a Roberto Lavagna.
Tanto que cuando debió presentar a Felisa Miceli destacó su larga permanencia al lado del ex ministro. «El Presidente sólo homogeneizó su gabinete», relativizó. No hubo preguntas difíciles para De Vido en Estados Unidos: nadie le reprochó los vínculos con Hugo Chávez, el fracaso de la Cumbre de las Américas ni metió el dedo en la llaga de la corrupción, como sí habían hecho Lavagna y George Bush.
Al contrario, hasta se llevó una satisfacción anoche: la eléctrica AES, de capitales norteamericanos, anunció en Nueva York la suspensión de una demanda en el CIADI por u$s 600 millones.
En el sector de generación, AES, junto con las demás productoras de energía, acordaron en 2004 con la Secretaría de Energía, un ajuste gradual del precio mayorista de la electricidad. Simultáneamente se pactó la aplicación de acreencias de las generadoras, originadas en el congelamiento de tarifas al público, para la instalación de dos nuevas centrales de ciclo combinado que estarán funcionando parcialmente en julio de 2007.
El compromiso oficial es que el precio de la energía volverá a desregularse cuando esas usinas estén en operaciones.En la práctica, AES tenía iniciada una sola demanda por todos sus intereses en la Argentina. Una vez que logró avanzar para encauzar cada uno de los negocios, suspendió el juicio global.
Pero no desistió de retomar las acciones. Esto significa que en caso de incumplimiento de algunos de los acuerdos, se podría volver a la demanda por menor o igual valor inicial.
No obstante, AES fue la compañía que primero acordó con el gobierno y con Edelap la primera que obtuvo un acuerdo parcial para una privatizada, demostrando más capacidad de adaptación que otras empresas.
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