16 de junio 2008 - 00:00

Productores, a la caza de funcionarios

Con el mismo nivel de tensión instalado en las rutas desde temprano tras la detención de Alfredo de Angeli, los productores volvieron a presionar a gobernadores y a intendentes para que intercedan en el grave conflicto entre Cristina de Kirchner y el agro.

Las estocadas -que colocaron a los mandatarios en una nueva encrucijada política-
alcanzaron en esta oportunidad, entre otros, al mandatario justicialista ultraalineado Sergio Urribarri y al radical -y cada vez menos concertador- Arturo Colombi ( Corrientes).

A ambos les obsequiaron el sábado fuertes concentraciones frente a las respectivas sedes gubernamentales.

Colombi accedió a recibir a un grupo de manifestantes y prometió iniciar gestiones mañana mismo en despachos nacionales, mientras que Urribarri -quien además debió soportar un asedio en su propia residencia en Concordia- sostuvo su perfil de no mantener encuentros con ruralistas de paro.

Fue una jornada extremadamente difícil, en rigor, para todos los gobernadores, y fundamentalmente para quienes lideran provincias de corte agropecuario.

En medio de intensas comunicaciones telefónicas entre ellos, estratégicos, se pasaron el día tratando de esquivar la muy incómoda directiva emanada del gobierno nacional el viernes respecto de instalarse como protagonistas de la liberación de las rutas, presentación judicial mediante.

Ese malestar, por imperio del obligado alineamiento con Nación, no fue en general exteriorizado. Pero quedó reflejado en los dichos del diputado nacionalpor el PJ riojano, Alberto Paredes Urquiza.

«No estoy de acuerdo con el jefe de Gabinete (por Alberto Fernández); me parece que es deslindar la responsabilidad: es como si surgiera un problema en el interior de la provincia y el gobernador le dijera a los intendentes que despejen las rutas», graficó.

Quien no esquivó el riesgoso convite, sin embargo, fue Urribarri --quien gobierna en el epicentro de la revuelta agraria-, ya que en lo noche del viernes concretó ante la Justicia la presentación contra los cortes de ruta que pidieron desde Balcarce 50.

Sin embargo, el juez de Instrucción de Entre Ríos, Carlos Ríos, determinó que esos piquetes no constituyen un delito contra la seguridad y el orden público porque se trata de bloqueos esporádicos y no permanentes (ver aparte).

En ese marco, optaron por un sugestivo silencio líderes de Ejecutivos de marcada participación pública en el conflicto, como el chaqueño Jorge Capitanich y el bonaerense Daniel Scioli. En todos los casos, el objetivo central fue esquivar el costo político de una represión con finales impredecibles, dada la efervescencia popular.

Otros gobernadores, en cambio, sí se atrevieron a pronunciarse, en medio de la escalada de tensión. El socialista Hermes Binner (Santa Fe) disparó que «esta forma de gobernar está llegando a su fin», en referencia a la prolongación del conflicto y a la necesidad de avanzar hacia un modelo «más participativo, de tipo parlamentario».

Por su parte, Urribarri pidió «calma» a los productores rurales autoconvocados y los llamó a abandonar los cortes. También recalcó que el despeje de la Ruta 14, en Gualeguaychú, se concretó «sin represión».

  • En Córdoba

    El cordobés crítico Juan Schiaretti, en tanto, envió el sábado -tras la detención de De Angeli- a los 200 intendentes peronistas a los cortes «para contener los ánimos de los manifestantes y garantizar la paz social».

    El mandatario, que profundizó de esta manera su alejamientodel gobierno nacional, le pidió también a la Policía «que custodie cada piquete, retén y corte, pero sin reprimir», además de exhortar al gobierno nacional a que « vuelva al diálogo para solucionar los problemas y pacificar al país».

    Desde la otra vereda, el justicialista José Luis Gioja (San Juan) resaltó que la puja responde a un «problema particular» del sector sojero. «Son momentos de no ser intolerantes; éste es un gobierno institucional y tiene todo el derecho y el deber de mandar y poner orden», sentenció. El riojano Luis Beder Herrera, en tanto, bregó por la necesidad de reactivar el diálogo y reconoció que mucho no se puede hacer desde la provincia porque «todo depende del gobierno nacional».

    Hipercrítico, en cambio, el puntano Alberto Rodríguez Saá hizo blanco en el ex presidente Néstor Kirchner, al volver a calificarlo como «el nuevo López Rega de la historia argentina» y considerar «una provocación enorme» que haya concurrido a la Plaza de Mayo para apoyar a su esposa.

    «Kirchner en el gobierno nacional no es nadie. Si no, que su esposa lo nombre ministro», ironizó. Además cuestionó la detención de De Angeli, al señalar que «el gobierno le levantó la veda a la Justicia y dijo 'vamos por De Angeli'». Horas antes, el chubutense Mario Das Neves se había despachado con que la negociación con el campo no llegó a buen puerto por «impericia» y porque «fracasaron los que se sentaron a la mesa. Estamos tirando 4 millones de litros de leche por día; alguien tiene que pagar por eso», disparó.
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