El plan Cavallo comenzó a chocar con reclamos sectoriales. Frutihortícolas, mecánicos, madereros y PyMEs desplegaron dudas o quejas por las medidas anunciadas por el ministro de Economía. Lo mismo, por vías distintas, hicieron las provincias de Santa Fe y Buenos Aires. Cuando comienza a delinear con más detalles su plan de apoyo a la producción, el jefe de Hacienda recibe planteos de sectores golpeados por la crisis y que aún no se benefician con el nuevo esquema impulsado por el gobierno nacional.
Neuquén y Río Negro - Con el objeto de proteger la producción local, frutihortícolas de ambas provincias intentan que el gobierno nacional tome medidas de arancelamiento a la importación de manzanas y peras provenientes de Chile -principalmente-y países como Estados Unidos y Francia.
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La iniciativa propone reformar la Ley Reactivante lanzada por Domingo Cavallo para salvar un inconveniente: que el arancel de 35 por ciento a las importaciones a bienes de consumo fijado para productos extra Mercosur rija contra Chile que no se ve afectado, ya que es socio del mercado sudamericano.
Consultado por Ambito Nacional, el presidente de la Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, Luis Mesquin, informó que ya elevaron al Ejecutivo nacional «varias propuestas para posibilitar la protección de los productores de peras y manzanas locales, frente a la entrada de productos de otros países que tienen políticas muy diferentes a la nuestra». La preocupación se centra en el alto costo de la producción local, que no puede competir directamente con países como Chile, cuyos costos son inferiores. Según explica Mesquin, «Chile nos utiliza como mercado interno para colocar sus frutas, porque no tiene consumo fronteras adentro». Además, Mesquin detalló que es llamativa la subfacturación impositiva que se practica en la frontera.
«Queremos que la Argentina proceda como el resto de los países productores, como Chile, Estados Unidos o Francia, ya que de las cerca de 500 toneladas de fruta que se comercian en el país, 290 mil son de importación. Para ser competitivo hay que arancelar los productos que entran», señaló Mesquin.
En consonancia con lo expuesto por el dirigente productivo, el Bloque de Legisladores Justicialistas de Río Negro solicitó al Poder Ejecutivo provincial que realice gestiones con la Nación para incluir el gravamen máximo permitido por la OMC como arancel de importación para los productos frutihortícolas en fresco. Los legisladores afirman que en la Ley Reactivante, las frutas y las hortalizas frescas de importación han quedado fuera, en un plano de desigualdad para competir, haciendo mención a «que más de 75 por ciento de los países que exportan frutas frescas hacia el mercado argentino tienen preferencias arancelarias. Chile posee una preferencia arancelaria de 60 por ciento, es decir que el gravamen para ingresar con su oferta al mercado nacional sólo alcanza a 4 por ciento del valor FOB de producto».
Cabe resaltar que la producción de peras y manzanas argentina no está pasando por un buen momento y en el primer trimestre de 2001 los volúmenes ingresados desde el Alto Valle son los más bajos de los últimos siete años, con precios que cayeron hasta 30 por ciento con respecto a 2000.
La producción total en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén es de 1,2 millón de toneladas, cuyo 40 por ciento se industrializa para fabricar jugos concentrados. El sector ocupa a 30.000 personas, lo que refleja la importancia económica y social de la producción de fruta.
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