28 de marzo 2001 - 00:00

Prohíben que Cavallo avale deuda con bienes estatales

En la madrugada de ayer, la Alianza tuvo que ceder, por primera vez en el debate, un inciso completo de las facultades especiales que Domingo Cavallo pidió en la Ley Reactivante, ya que hasta ese momento sólo se habían aceptado modificaciones. Fue cuando llegó el turno de debatir el artículo que facultaría al Ejecutivo a garantizar operaciones de crédito, es decir, deuda, con recursos como la recaudación o bienes del Estado. La oposición fue tan fuerte, dentro y fuera de la Alianza, que, misteriosamente, el radical Jesús Rodríguez terminó proponiendo sustituirlo por una ratificación del decreto que pone en marcha el plan de infraestructura. Algo que supuestamente no tenía ninguna relación con el artículo original. La realidad es que, en materia financiera, el artículo eliminado era el más importante de la delegación de facultades. Resultaron curiosos también, una vez que quedó clara la imposibilidad de aprobar el texto original, los gestos de la jujeña María Cristina Guzmán que, sentada al lado de Horacio Liendo en el palco bandeja y oficiando de representante de Nicolás Gallo, festejó la sorpresiva ratificación del plan de infraestructura.

El debate comenzó con las críticas de Elisa Carrió a la idea que terminaron en una ola de denuncias contra actuales funcionarios:

«Quizá sea esta la última vez que voy a intervenir en la discusión del proyecto. Además, anuncio mi renuncia al bloque de la Unión Cívica Radical. Así que se pueden quedar todos contentos. Se anunció la liberación. En este inciso se establece lo siguiente: 'Garantizar operaciones de crédito público mediante la afectación de recursos o activos públicos'... Esta es la piedra de toque; es el gran negocio de esta ley»
, dijo Carrió.

Negocio

«Sólo quiero dar dos argumentos en contra. Si por delegación el Poder Ejecutivo puede fijar como garantía de pago de la deuda activos públicos o recursos que surgen de la recaudación impositiva, y si además lo hace discrecionalmente, entonces estamos frente al otorgamiento al Poder Ejecutivo nacional de facultades extraordinarias equivalentes a la suma del poder público. Y esto es un negocio. Esta delegación viola cualquier regla de sentido común; ya que estamos desconstitucionalizados, sigamos delegando.»

Después la chaqueña atacó el núcleo del gobierno: «Esto es 'vienen por más', y no me importa lo que piensen. Vamos a analizar políticamente la cuestión de a quién delegamos esto, y voy a hacer una apreciación política que, en su momento, probaré, ante la Justicia. El jefe de Gabinete, Chrystian Colombo, es el que tiene las facultades de administración del país. Chrystian Colombo ha sido por mucho tiempo presidente de Macrovalores; es decir, que ha manejado papeles de la deuda. En su oportunidad demostraré, con la correspondiente documentación, de qué manera hay triangulación entre el Banco Macro, el Federal Bank y Macrovalores. Este hombre, con enormes raíces en el sistema financiero de la Argentina, va a ser uno de los que decidirá qué activos y recursos se afectarán al pago de la deuda». «El señor Liendo, que es asesor directo del ministro Cavallo y está presente en este recinto, era director del Mercobank, que acaba de caer en enero. Por eso, no asume cargos públicos. Quiero aclarar que el Mercobank es, en realidad, la reestructuración del BCP, cuyos integrantes terminaron procesados por asociación ilícita... Otra persona que puede asesorar en la materia es el señor De Santibañes, de una larga experiencia financiera. En estas condiciones, no puede haber un cheque de confianza política.»

La siguió el peronista Oscar Lamberto, que terminó de incendiar el recinto: «Voy a proponer la eliminación lisa y llana del artículo. La negociación de la deuda es una estrategia que administra el Poder Ejecutivo, que controla el Congreso, y que por su magnitud y peso tiene tanto que ver en las decisiones cotidianas de los argentinos que diría que casi condiciona nuestras vidas. Este artículo no es cualquier cosa: es el último vestigio de poder de negociación que nos puede quedar como Estado soberano, y cuando hablamos de Estado soberano, nos referimos a la administración de la Nación argentina, no de un funcionario de algún rango, no de un broker elegido por alguien, no de un técnico que maneja mercado de capitales y que decide por la vida, el trabajo y el empleo de los argentinos», dijo.

Dignidad

«Fíjense que estas facultades no se las dio a Roca un Parlamento de bon vivant, cuyos integrantes venían a pasear cerca de los prostíbulos que había en este barrio y a usar la noche como una diversión. Ese Parlamento no le dio facultades a Roca. No las demos nosotros. Somos mucho más, este es un Parlamento con dieciséis años de democracia. ¿Cómo carajo vamos a decirles que sí a los banqueros?; ¿cómo carajo nos vamos a poner de rodillas?», gritó, «Señores: es la última dignidad que queda a la Nación. Este Parlamento se cierra a partir de mañana porque vamos a estar todos al pedo. Hagamos un acto de dignidad, digamos que no».

Después de eso, y a pesar de que el mendocino
Raúl Baglini intentó dar vuelta los argumentos, la Alianza no pudo conseguir en sus filas ningún diputado que quisiera aprobar el polémico inciso.

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