La Unión Europea lanzó ayer, a través de su principal negociador, Pascal Lamy, su primera oferta en más de una década para reducir sus subsidios agrícolas. Propuso una rebaja gradual de 60% en estos mecanismos destinados a sus productores. Así, de los más de 70.000 millones de dólares actuales que ese bloque económico destina para este fin, quedarían menos de 30.000 millones. La oferta para la Argentina es «no aceptable», ya que se reclama una apertura mucho más generosa. Sin embargo, la propuesta de Lamy significa un avance importante en las negociaciones sobre el tema, ya que abre un camino donde la Argentina tiene todo para ganar. Actualmente, se calcula que se destinan en los diferentes subsidios a los agroalimentos (tanto a la producción interna como a la exportación) 300.000 millones de dólares anuales. El Ministerio de Relaciones Exteriores calculó que, si estas restricciones no existieran, las exportaciones argentinas crecerían casi automáticamente en 7.000 millones de dólares, ya que se trata de rubros donde los productores locales son ampliamente competitivos en el nivel mundial. Según la propuesta europea conocida ayer, la Argentina debería aceptar como contrapartida una reducción de sus aranceles contra las importaciones industriales e impulsar una nueva legislación a favor de la propiedad intelectual.
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