1 de marzo 2006 - 00:00

Prorrogan el régimen automotor con Brasil

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
La Argentina y Brasil prorrogaron ayer hasta el 1 de julio de 2006 el actual régimen automotor, período en el cual se deberá terminar de negociar el próximo marco definitivo que regirá el comercio del sector. La firma de esta prórroga fue difundida ayer por el Ministerio de Economía, luego que la Secretaría de Industria haya terminado de definir con sus pares brasileños las líneas que se deberán respetar hasta esa fecha; incluyendo los términos y el cronograma que se aplicará para discutir la Política Automotriz Común (PAC).

El principal punto que quedó definido en las negociaciones terminadas ayer es que la Argentina no aceptará una apertura comercial irrestricta
. Esta negativa incluye la posibilidad de establecer un cronograma en el largo plazo, tal como recomendaron los funcionarios brasileños. En teoría, la liberalización del mercado automotor debería haber comenzado a regir desde el 1 de enero de 2006. Sin embargo, en agosto del año pasado, Roberto Lavagna había aclarado que la Argentina no aceptaría esta posibilidad. La posición del gobierno de Néstor Kirchner en contra de la liberalización fue ratificada luego por Felisa Miceli.

Ante la falta de acuerdo, ambas naciones decidieron una nueva prórroga del régimen vigente y dialogar sobre nuevas condiciones. Este acuerdo transitorio fija como objetivos a definir «mecanismos de comercio administrado que considere las asimetrías existentes entre los países».

• Integración

Además el nuevo acuerdo deberá considerar «los saldos comerciales con naciones extrazona en la medición del comercio bilateral» y « políticas para promover la integración del sector autopartista y la industria automotriz».

Una de las cuestiones que estuvo en el centro de las discusiones fue la decisión de Brasil de permitir a las autopartistas multinacionales, a partir de 2002, importar piezas desde afuera del Mercosur con una reducción de 40% en el impuesto aduanero.

Eso favoreció el desarrollo de la industria brasileña de autopartes en desmedro de la Argentina, según aseguran dentro del gobierno de Néstor Kirchner.

Otro punto que se discutirá en los próximos meses, es el reclamo argentino de considerar el intercambio comercial y la posibilidad de importar vehículos desde Brasil siempre que se exporten a ese mercado tomando los datos de cada terminal y no el sector como un todo. Esto quiere decir que para que una terminal pueda llegar a importar vehículos brasileños deberá necesariamente exportar una cantidad determinada de unidades a ese mercado. Actualmente el régimen toma el comercio sumando todas las terminales.

Con esta posición la Argentina quiere que todas las plantas radicadas en el país estén obligadas a producir algún tipo de modelo dentro del mercado local, y proyectar inversiones para el mediano y largo plazo. La mira de la Secretaría de Industria se orienta hacia Renault, que anunció piensa radicar la mayor cantidad de producción para el Mercosur en Brasil, evitando la ampliación de sus líneas en la Argentina.

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El gobierno quiere sumar además al mismo criterio a las autopartes. Según esta visión, se pretende que la importación de este tipo de productos esté atada a la exportación, siempre que las unidades no estén siendo utilizadas para la fabricación dentro de las plantas locales.

La promesa de cerrar estas negociaciones antes del 1 de julio
había sido anunciada por el presidente Lula a Néstor Kirchner en la última cumbre del Mercosur de Montevideo. La idea ahora es que la nueva PAC esté definida antes de la próxima reunión de jefes de Estado del bloque, que debería organizarse en Buenos Aires en la primera quincena de julio.

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