Prorrogan el régimen automotor con Brasil
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Luiz Inácio Lula da Silva
El principal punto que quedó definido en las negociaciones terminadas ayer es que la Argentina no aceptará una apertura comercial irrestricta. Esta negativa incluye la posibilidad de establecer un cronograma en el largo plazo, tal como recomendaron los funcionarios brasileños. En teoría, la liberalización del mercado automotor debería haber comenzado a regir desde el 1 de enero de 2006. Sin embargo, en agosto del año pasado, Roberto Lavagna había aclarado que la Argentina no aceptaría esta posibilidad. La posición del gobierno de Néstor Kirchner en contra de la liberalización fue ratificada luego por Felisa Miceli.
Otro punto que se discutirá en los próximos meses, es el reclamo argentino de considerar el intercambio comercial y la posibilidad de importar vehículos desde Brasil siempre que se exporten a ese mercado tomando los datos de cada terminal y no el sector como un todo. Esto quiere decir que para que una terminal pueda llegar a importar vehículos brasileños deberá necesariamente exportar una cantidad determinada de unidades a ese mercado. Actualmente el régimen toma el comercio sumando todas las terminales.
Con esta posición la Argentina quiere que todas las plantas radicadas en el país estén obligadas a producir algún tipo de modelo dentro del mercado local, y proyectar inversiones para el mediano y largo plazo. La mira de la Secretaría de Industria se orienta hacia Renault, que anunció piensa radicar la mayor cantidad de producción para el Mercosur en Brasil, evitando la ampliación de sus líneas en la Argentina.
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El gobierno quiere sumar además al mismo criterio a las autopartes. Según esta visión, se pretende que la importación de este tipo de productos esté atada a la exportación, siempre que las unidades no estén siendo utilizadas para la fabricación dentro de las plantas locales.
La promesa de cerrar estas negociaciones antes del 1 de julio había sido anunciada por el presidente Lula a Néstor Kirchner en la última cumbre del Mercosur de Montevideo. La idea ahora es que la nueva PAC esté definida antes de la próxima reunión de jefes de Estado del bloque, que debería organizarse en Buenos Aires en la primera quincena de julio.




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