15 de mayo 2001 - 00:00

Publicidad callejera: empresa francesa ganó Rosario

La empresa francesa JC Decaux se impuso en la licitación convocada para renovar el mobiliario urbano de la ciudad de Rosario. Lo importante es que allí el aliancista intendente Hermes Binner, de extracción socialista, no impidió la participación en el concurso de empresas extranjeras, lo que sí está a punto de concretarse en la Capital Federal.

En la ciudad de Buenos Aires el intendente Aníbal Ibarra, también aliancista de extracción comunista, parece más sujeto a su pasado marxista-estatista-proteccionista-dirigista que su compañero rosarino: la intención del gobierno porteño es excluir a las principales empresas del mundo en la licitación para embellecer las luminarias, los bancos de plaza y -sobre todo-las carteleras publicitarias de la mayor urbe argentina.

Se trata de un negocio cercano a los u$s 50 millones anuales, por un período de 10 años, que muchos califican como el mayor que se hizo con el gobierno porteño desde la venta de Puerto Madero. El fortísimo «lobby» que vienen practicando las empresas «nacionales» para impedir la competencia con empresas como AdShel, JC Decaux y otras que habrían manifestado su intención de participar en la puja tiene su epicentro en la ya muy cuestionada «Legislatura porteña», que no hace extrañar en lo absoluto a su antecesor, el Concejo Deliberante.

Requisito

La licitación convocada por Binner dio por tierra con el argumento de los «nacionales», respecto de una supuesta defensa del trabajo de los argentinos: el intendente rosarino puso como único requisito respecto de la nacionalidad del ganador que 80 por ciento de los materiales que se utilicen en el renovado mobiliario urbano se fabriquen en la Argentina. El ganador no tuvo objeciones a ese requisito.

JC Decaux
, que tiene operaciones en toda Europa y Estados Unidos, ganó el año pasado una licitación similar para toda la ciudad de Montevideo, también una ciudad tradicionalmente «socialista» y estatista, y gobernada desde hace años por el izquierdista Frente Amplio. El intendente frentamplista Mariano Arana tampoco exhibió pruritos xenofóbicos, y convalidó el triunfo del grupo francés.

En Buenos Aires, por el contrario, viene imponiéndose el criterio de determinar el origen de la empresa por encima del de los bienes. En la denominada «ley de defensa del trabajo argentino», que se aprobó en ese cuerpo legislativo y será utilizada como base para convocar a licitación -proceso que, de cumplirse los plazos previstos quedaría adjudicado a fin de año- se establece que lo importante es la nacionalidad de la empresa, aún cuando los muebles que utilice para embellecer (o no) la ciudad sean importados.

La polémica ley, que además se aplicaría de aquí en más para todas las contrataciones que haga la Municipalidad porteña, no sólo le da 7 por ciento de ventaja sobre los extranjeros a los locales (lo que significa que Ibarra está dispuesto a pagar 7 por ciento más caro, porque con esa diferencia gana la empresa local) sino que da prioridad ya no a las firmas argentinas sino a las que tengan su producción y sede en la ciudad de Buenos Aires.

Un proteccionismo llevado a lo ridículo, por el mismo gobierno que tiene «congelados» proyectos privados que darían empleo a varios miles de trabajadores y atraerían inversiones en la ciudad, directas, por más de u$s 1.000 millones (la autopista ribereña en Puerto Madero, la ex Ciudad Deportiva de Boca Juniors, los cines en La Rural, el hotel cinco estrellas y centro de moda en el Palacio Duhau, el Proyecto Retiro, etc.).

Los extranjeros que quieran participar en el concurso de mobiliario urbano deberán asociarse con una empresa local; tanto JC Decaux como AdShel (británica subsidiaria de la estadounidense
Clear Channel) ya tendrían un socio local serio. Por su parte el grupo Hicks, Muse, Tate & Furs (HTMF) ya tiene solucionado ese «problema»: son dueños del grupo de empresas Meca, que conformaron comprando varias de las locales más fuertes (entre ellas Julius).

En América del Sur
JC Decaux, la ganadora en Rosario, está presente en la Argentina, Uruguay y Brasil (acaban de ganar también la licitación de mobiliario urbano en San Salvador de Bahía); facturan u$s 1.000 millones al año, tienen actividades en 38 países y 3.200 ciudades de más de 10.000 habitantes y emplea a 7.000 personas.


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