El gobierno japonés, encabezado por la primera ministra, Sanae Takaichi, insistirá por una política monetaria que impulse la demanda privada, una decisión que lo pondrá en tensión con las últimas decisiones del Banco de Japón (BoJ), que elevó las tasas de referencia a su nivel más alto en 31 años.
La novedad se conoció mediante un borrador del plan económico a largo plazo de la administración de Takaichi a la que tuvo acceso Reuters. Para que esa iniciativa tenga posibilidades de éxito, es necesario que los costos de endeudamiento se mantengan en niveles bajos, lo que podría generar tensiones con el BoJ.
Por ese motivo, el borrador insta a la autoridad monetaria a alinear sus políticas monetarias a las del Poder Ejecutivo, citando disposiciones legales que obligan al banco central a coordinar su política con el gobierno.
"A medida que el gobierno busca lograr un fuerte crecimiento bajo su política económica y fiscal, una política monetaria adecuada que respalde la demanda privada a través de aumentos estables de precios es sumamente importante", detalló el texto.
Desde hace tiempo es costumbre que las administraciones niponas incluyan un párrafo sobre política monetaria en su plan económico, aunque la norma hasta ahora era la de utilizar un lenguaje deliberadamente vago. El borrador del plan de Takaichi rompió con esa práctica, al exigir explícitamente políticas que apoyen la iniciativa.
sanae takaichi
La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, asumió a finales de 2025. Es la primera mujer en ostentar el cargo.
Gentileza: CNN
Coordinación, independencia y el antecedente de Shinzo Abe
Eso subraya la creciente inquietud del gobierno de Takaichi ante nuevas subas de tasas, a medida que el Banco de Japón abandona años de política monetaria ultralaxa, y adelanta un mayor endurecimiento monetario en los próximos meses.
El plan, que se finalizará en julio, será el primero que elabore Takaichi, quien en el pasado expresó reservas sobre los esfuerzos del BoJ para desvincular la economía de los estímulos fiscales.
Si bien la legislación japonesa garantiza la independencia del BoJ, también exige una estrecha coordinación con el gobierno para asegurar la alineación de las políticas.
La iniciativa de Takaichi evoca las medidas de estímulo impulsadas durante la gestión de Shinzo Abe, al tiempo que reconoce un entorno cambiante de inflación que ronda el objetivo del 2%, impulsada en parte por la crisis energética vinculada a Irán.
No es coincidencia que Takaichi sea conocida por ser una defensora de las "Abenomics", una combinación de gran gasto fiscal y una audaz flexibilización monetaria.